En las lejanas tierras de Egipto vivía un faraón llamado Akil, era un rey humilde y adorado por todos; vivía en un inmenso palacio a orillas del rio Nilo, tenía un trono magnifico y más de 50 sirvientes.
Un día en la parte más oscura de Egipto, llegó un forastero con capucha, no se conocía su identidad ni de dónde venía. Pero éste iba en busca del faraón no se sabía porque o para que lo estaba buscando, duró años caminando, hasta que por fin llegó, iba a entrar en el palacio, pero había muchas trampas, él tuvo que esquivarlas y lo logró, luego entró a la sala del trono y encontró al faraón durmiendo, el sujeto lo despertó y Akil dijo: ¿Quién eres tú? El sujeto respondió: ¿no te acuerdas de mí? Akil le dijo: ¿te conozco? – eres tonto Akil o debería decir hermano.










