Érase una vez, dos amigos que se encontraban en un campamento del colegio, decidieron caminar por el bosque después que levantaron sus carpas, los dos eran buenos amigos, siempre andaban juntos, de paseo por el bosque un amigo le pregunto al otro, de veras siempre serás mi amigo, y el otro le respondía, claro, siempre te voy apoyar en todo y el que se meta contigo se las verá conmigo, así como tú lo hiciste cuando aquel perro feroz me iba a morder.
Iban caminando y riendo cuando de pronto, una serpiente se le lanzó a uno de los amigos, el otro cuando vio que la serpiente se le abalanzo a su compañero salió corriendo y diciendo “a mí no”, “a mí no”. El otro amigo que lo atacó la serpiente logro escapar, porque le atravesó un palo en la boca de la serpiente. Una vez a salvo, llamo a su amigo, el amigo asustado, sentado debajo de un árbol se encontró con él y le pregunto si estaba bien, y le explicó que él salió corriendo para buscar ayuda.










