Cuando era una niña mi madre me dijo, que al morir las personas se convertían en estrellas y su luz nunca se apagaría mientras los recordemos. Poco tiempo después ella falleció, los doctores dijeron que ella padecía de esclerosis lateral una enfermedad que afecta a las neuronas que son las responsables de mover los músculos.
Mi padre un hombre muy trabajador que amaba mucho a su familia quedó devastado; la muerte de mi madre lo hizo volverse muy distante y así crecí completamente sola sin olvidar aquella promesa que le hice, las últimas palabras de mi madre:
se fuerte, sigue adelante sin importar que tan difícil sea el camino promételo.










