Hoy, 10 de abril, Ana Arita despierta por un punzante dolor de cabeza, mira el reloj de su celular maldiciendo por lo bajo 2:50. Sin cuidado alguno se sienta haciendo que sus piernas cuelguen y sus pies rosen el piso, su mirada café se encuentra sin brillo, perdida, en su mesa de noche busca algún medicamento para el dolor, frustrada y sin éxito alguno, decide ponerse una bata y sale de la habitación encontrándose con un pasillo estrecho con tonos pasteles haciendo ver a este aterrador.










