Hace muchos años en un pequeño pueblo vivía un joven cocinero llamado Jesser. Su sueño era cocinar para la realeza sus deliciosas recetas. Un día partió en su caballo tirando una carretilla con 40 platillos a presentarlos al rey.
Al llegar, los soldados permitieron su entrada. Su majestad –dijo- haciendo una reverencia. – Soy Jesser Craner, cocinero, y vengo a ofrecerle mis mejores platillos para que pueda degustarlos.










