Todo comenzó en un día cualquiera con un hermoso cielo y una cálida temperatura, estaba caminando por el bosque admirando la naturaleza intentando hallar un lugar que era muy famoso, ya llevaba tiempo caminando y estaba muy cansado, sin duda asombrado por los bellos paisajes; entonces tropecé con una raíz de un gran árbol y caí dándome unos fuertes golpes en mi cuerpo, el dolor y las heridas ocasionadas eran muy graves y aunque comencé a sentir miedo, tomé una rama y me apoyé en ella para poder caminar, estaba tan perdido y mareado que no podía recordar cómo volver.
Comenzaba a caer la noche y yo seguía caminando sin parar. De repente llegué a un hermoso lago que brillaba a la luz de la luna y decidí pasar la noche allí ya que sería peligroso moverse en la oscuridad sin una linterna y por supuesto por temor a los animales nocturnos que salen a cazar a sus presas.










