En el año 1992 el cantautor Ivo Luis Díaz Ramos, decidió hacer la canción que su corazón y su cerebro le dictaron. No era una tarea fácil porque se trataba de una petición de esas bordadas con el hilo del sentimiento y además encerrada en el más grande amor del mundo hacía un padre ciego de nacimiento.
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Un día amaneció acostado al lado de la inspiración y no había obstáculo a su alrededor. Se sentó, pensó, escribió, cantó y en el cierre final estaba decirle a su papá Leandro Díaz, que le iba a entregar sus ojos y de recompensa quería que él le regalara su alma.











