Lo que menos se esperaba es que gracias a unos mercados entregados en época de pandemia se desatara una pequeña tormenta en el departamento. Pero la política en el Cesar da para todo.
Cuando a mediados de marzo el Gobierno nacional decretó el estado de emergencia y el aislamiento social obligatorio por la propagación de la covid-19, se les facilitó la contratación pública a los gobernadores y alcaldes del país. La idea era (y es) que contrataran y entregaran ayudas humanitarias en los sectores más vulnerables del país.
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