Rafael Calixto Escalona Martínez fue sin duda el cronista empírico costumbrista más connotado de la región y el que con mayor capacidad de síntesis describió la mágica cosmogonía provinciana, entrelazando en sus cantos, sentimientos, sucesos, vivencias y costumbres pueblerinas que le abrieron paso a una espontánea manifestación cultural que ha trascendido las fronteras patrias, constituyéndose su estilo narrativo-musical en la más rica expresión folclórica del país.
Sostiene el periodista, cronista, y escritor barranquillero, Alberto Salcedo Ramos, que en la obra de Escalona muchas de sus canciones detallan a la perfección un universo vivencial y social, pasando luego a otro más circunstancial, para terminar las historias de manera clara y concluyente, dejando en quien escucha la canción la sensación que sobre el episodio narrado no había nada más que agregar.
Así ocurre en la composición ‘El Almirante Padilla’ cuando el Escalona cronista describe: primero, dónde nace el contrabando; después, quién arrasó con el comercio de Puerto López; luego, en qué estado anímico y de pobreza quedaron los protagonistas; más tarde, cómo se quiso llegar al alto gobierno para gestionar la devolución de lo incautado y, por último, cómo se quería celebrar cuando al “…barco pirata bandido” lo voltearan en Corea.











