2 octubre, 2018

La educación en Valledupar debe pasar al tablero

El Centro de Estudios Socieconómicos y Regionales, CESORE, hoy presenta un pormenorizado análisis de la calidad educativa en la capital del Cesar.

La educación es el elemento clave para una democracia participativa, para una economía competitiva y para una cultura tolerante. Tres son los factores esenciales que se deben tener en cuenta en su análisis: cobertura, calidad y pertinencia. ¿Cómo está Valledupar en educación y qué hacer para mejorarla? Es la pregunta clave de diagnóstico que debe afanar a los vallenatos pues es esta, la herramienta para canalizar el potencial de sus ciudadanos, así como para garantizar la apertura y el fortalecimiento de nuevas fuentes de producción.

Una mirada a la eficiencia educativa. La cobertura.

En una primera etapa en el desarrollo de las regiones debe fortalecerse la eficiencia educativa, entendida como avanzar en cobertura, bajar niveles de deserción y de repitencia escolar. En cuanto a cobertura neta (es la relación entre los estudiantes matriculados en un nivel educativo que tienen la edad teórica correspondiente al nivel y el total de la población en ese rango de edad), vale la pena decir lo siguiente: Mientras Neiva lidera el ranking con mayor cobertura neta en preescolar (84,6%), Valledupar se ubica en la posición 18 (59,9%).

En educación media (grados 10º y 11º) ocupa la posición 19 con 45%, a 13 puntos porcentuales (pp) del líder que es Barranquilla. Pero más allá de las cifras lo que muestran estos datos, son fenómenos como la extraedad y la repitencia en los grados 10 y 11 y niños por fuera del sistema en el preescolar.

Lo segundo a comentar tiene que ver con la evolución de la cobertura neta y de la tasa de deserción escolar por niveles educativos (ver Gráfico 1). Se observa que la cobertura neta en primaria y secundaria se encuentra en niveles de estancamiento desde el 2014, mientras transición y media crecen, aunque no lo suficiente desde 2015. En cuanto a la tasa de deserción escolar existe una caída en los niveles de deserción entre el 2016 y el 2017 para todos los niveles educativos, aunque sigue siendo alta. Llamamos la atención a éste fenómeno y debe prestarse especial atención a la deserción escolar en secundaria y preescolar mediante programas de acompañamiento a los hogares, alimentación y ambiente escolar.

Colombia ha hecho esfuerzos por cuantificar el nivel de la calidad de la educación. Desde el 2014, el Ministerio de Educación (MEN) diseñó el Índice Sintético de la Calidad de la Educación (ISCE) en donde cada establecimiento educativo puede conocer su nivel de progreso, desempeño, eficiencia y ambiente escolar y adicionalmente el Ministerio fija unas metas municipales que se calculan con la sumatoria del logro de todos los colegios de esa ciudad.

En Valledupar hay logros interesantes en educación primaria, aunque con altibajos en el mejoramiento del ISCE municipal. Lo importante es que durante los tres años de su medición se ha superado la meta que le ha impuesto el Ministerio al municipio, y siempre ha estado por encima de la meta país. Valledupar en 2016 superó el promedio nacional y en 2017 estuvo muy cerca del mismo. Parte del éxito se atribuye por algunos educadores al acompañamiento que realizó el programa Todos a Aprender a los colegios del municipio. En resumen, tenemos buenos estudiantes de primaria en el comparativo nacional.

En educación media la situación es diferente en términos de calidad. Si bien hemos mejorado, sólo en uno de los tres años logró el Municipio superar la meta que le impuso el Ministerio y en ninguno de los tres años, superó la meta nacional, ni se acercó al promedio de los colegios nacionales. Nuestra educación media, en particular en los colegios públicos cómo veremos más adelante necesita mucho refuerzo.

Una aproximación más detallada sobre la calidad de la educación media la presentan los resultados en la prueba de Estado Saber 11 (Ver Gráfico 3). Al tomar 3 de 6 componentes de la prueba (inglés, lectura crítica y matemáticas) se observa una brecha importante entre estudiantes hombres y mujeres en el componente de matemáticas mientras que en los demás existe cierta paridad. Ahora bien, la calidad de los colegios públicos vallenatos presenta una brecha sustancial respecto de sus pares privados que va en detrimento de la oferta educativa pública, a tal punto que la diferencia llega a ser de 8,8 puntos en inglés, 3,6 puntos en lectura crítica y 3,9 puntos en matemáticas.

De casi 12.000 colegios analizados en el país, el primero de Valledupar, Colegio Santa Fe- ocupó el año anterior el puesto 263 en calendario A. Sin embargo, dentro del ranking de los 15 mejores colegios del Cesar solo 1 es público (Colegio Loperena).

 

La educación superior. La pertinencia.

La educación superior es un pilar en la generación de fuerza laboral calificada de la cual dependen gran parte de los sectores que generan valor agregado. Valledupar vive un momento esencial en su historia en tanto existe un renacer cultural y educativo desde diferentes actores de la sociedad civil, que, para aprovecharlo debe ser respaldado por un conjunto de políticas públicas y de apoyo local. En esta dirección, la oferta de educación superior debe estar a la altura. Sin embargo, según el Consejo Nacional de Acreditación, no existe Institución de Educación Superior (IES) en Valledupar, que cumpla con los requisitos para estar acreditada.

En cuanto a las pruebas Saber Pro que miden la calidad de los egresados universitarios, las IES presentan rezagos respecto de las demás IES del país. Llama la atención que la diferencia entre hombres y mujeres es muy elevada, en particular, en razonamiento cuantitativo. Por el lado de la relación entre IES públicas y privadas, se encuentra más bien un equilibrio entre los dos tipos de instituciones, ambas mal clasificadas a nivel nacional.

 

Ahora bien, un buen indicador de los retornos de la Educación Superior es la relación del mercado laboral de sus egresados. La tabla 2 muestra la tasa de cotización (proporción de egresados que cotizan a seguridad social) y el salario promedio de los egresados por área del conocimiento y por tipo de IES (público o privado). En primer lugar, la brecha en los ingresos entre universidades públicas y privadas es a todas luces evidente. Las áreas generadoras de mayores retornos son ingeniería y arquitectura (2.6 millones) para IES privadas. Sin embargo, en donde se presentan mayores niveles de enganche laboral formal es en el área de ciencias de la salud (73%) para IES públicas. La labor docente si bien presenta niveles de vinculación laboral altos (68% público y 60% privado), evidencia un fenómeno generalizado en el país en cuanto a bajos salarios, hecho debería poner en la agenda pública la necesidad de tener docentes estimulados dado su rol tan importante en la cadena educativa.

Conclusiones y Recomendaciones

Hay en los colegios públicos de Valledupar un problema serio con la deserción escolar. En particular en los jóvenes de secundaria y media dado que podrían tener dificultades para volver al sistema educativo.

Tiene Valledupar buenos estudiantes de primaria comparados inclusive en el ámbito nacional, pero disminuye considerablemente su calidad en la educación media.

La estrategia de fortalecimiento Todos a Aprender dio buenos frutos en la primaria, en donde debe seguir aplicándose y en lo posible iniciarla en educación básica.

La calidad de las Universidades públicas y privadas, puede mejorar, es bastante regular, no hay ninguna acreditada. Sin embargo, la principal diferencia cualitativa es entre universitarios hombres y mujeres, en donde los resultados de ellas, están bastante por debajo de la de ellos.

Existen experiencias pedagógicas a nivel de colegios privados, que han contribuido a mejorar su calidad. Identificar las buenas prácticas que han puesto en marcha, sistematizarlas y replicarlas, debería ser una tarea de la Secretaría de Educación municipal. Este sólo ejercicio, de seguro traería beneficios a muy corto plazo.

El profesor Julián de Zubiría ( SEMANA EDUCACION ) identifica cuatro elementos que se requiere trabajar para mejorar la calidad de la educación :
Primero: realizar una profunda reestructuración curricular. Las asignaturas deben consolidar la lectura, la escritura, la escucha, el pensamiento, el conocimiento y la comprensión de sí mismo y de los otros.

La segunda medida necesaria tiene que ver con la formación de maestros. La clave para alcanzar la calidad está en fortalecer las reuniones de docentes y la formación in situ.

La tercera medida tiene que ver con transformar a los rectores, actuales líderes administrativos, en líderes pedagógicos.

La cuarta medida recomendada para impactar la calidad tiene que ver con el clima de aula y el clima institucional. Tenemos que garantizar que la escuela se comprometa con una formación más tolerante, más respetuosa de la diferencia y que sea un espacio para cultivar la empatía y la comprensión de los otros.

Desde CESORE agregamos una quinta y tiene que ver con la infraestructura educativa. Las condiciones ambientales y de salubridad deben ser las adecuadas: Salones y pupitres cómodos, baños limpios. Son conocidas las altas temperaturas de la ciudad y la falta de ventiladores en los salones. Con calor insoportable es muy difícil el rendimiento educativo.

Laboratorios de estudios deficientes, sin acceso a conectividad, ni nuevas tecnologías, y esto para no hablar de la calidad de la alimentación escolar, son todos elementos en detrimento de la calidad educativa.

Por CESORE con el Colectivo AlasPALABRAS y  los educadores J. A. Larrazábal y L. Ramos.