Una cosa es contar la historia y otra muy distinta es vivirla. No hay palabras precisas y suficientes para describir y dimensionar lo sucedido.
Y más difícil aún en los tiempos de este mundo moderno, donde pareciera que se perdió por completo la capacidad de asombro.
¿Cómo relatar una historia personal cargada por una amalgama de tantos aspectos que tocan las fibras de la naturaleza humana?











