12 septiembre, 2019

La culpa es de la vaca Parte II

El editorial La culpa es de la vaca que salió en nuestra edición del 9 de junio merece una segunda parte y con mayor energía pues como lo anunciamos en aquella oportunidad, semovientes en vías urbanas de Valledupar representan un peligro para la ciudadanía.

El editorial La culpa es de la vaca que salió en nuestra edición del 9 de junio merece una segunda parte y con mayor energía pues como lo anunciamos en aquella oportunidad, semovientes en vías urbanas de Valledupar representan un peligro para la ciudadanía.

El muy apreciado y admirado vocalista de la música vallenata, Erick ‘El canario’ Escobar, fue el protagonista de un percance vial, por fortuna sin heridas pero sí con el gran susto.

Una enorme vaca negra atravesada en la vía entre los conjuntos residenciales Mirador de la Sierra 1 y Rosario Norte 2 ocasionó un leve accidente. El taxi en el que se movilizaba el cantante chocó con el animal. Taxista y pasajero resultaron ilesos pero la res sufrió heridas y hasta donde sabemos son considerables.

Lo primero que debemos señalar es lo siguiente: o las cosas no han salido como la Alcaldía las espera o hay un ‘corto circuito’ en la comunicación interna del equipo del gobierno local.

En nuestro informe del 9 de junio de 2019, el secretario de Gobierno Municipal, Gonzalo Arzuza Torrado, aseguró que para finales del mes (junio) el coso municipal estaría habilitado, y mencionó además que, mientras se ponía en funcionamiento el albergue de animales, se sancionaría a los propietarios a través del Código de Policía.

Pues bien, en nuestro nuevo informe sobre el tema, el jefe de Planeación Municipal, Robert Martínez Murgas, asegura que aunque el predio está identificado, el coso municipal no funcionaría en este gobierno.

Y por supuesto, como siempre debemos hacerlo, y así consideramos que es correcto, hacemos un fuerte llamado a los propietarios de las reses. Indagaremos si hay sanciones a dueños de vacas que deambulan libremente por las calles de Valledupar, poniendo en peligro a todos los actores de la vía. Para esto está el Código de Policía y con el accionar de la especialidad medio ambiente de la institución seguramente habrá más de un comparendo ambiental.

Alguien debe responder por este asunto, a cada quien como le corresponda. La prevención debe continuar con más energía aún. Los campanazos de alerta ya se escuchan hace rato y no hay soluciones, por lo menos no totales.

Valledupar es una gran ciudad con enormes dificultades, fenómenos de modernidad, territorio en crecimiento, pero semovientes en la vía, carromulas, una incalculable población de perros y gatos callejeros, y otros aspectos similares, denotan el considerable atraso en el que se encuentra la capital del Cesar en ese sentido.

Una política pública para el cuidado, protección y control de los animales sin dueño sería ideal. ¿Ya existe? ¿O, estamos saturados de normas?

A tomar medidas señores propietarios de las reses, señores del gobierno local, que Valledupar no tiene pocos problemas de cultura que resolver.

Hoy, por fortuna, el gran cantante Erick Escobar cuenta la historia y es una anécdota más. Lo veremos cantando en tarimas de la región el estribillo que popularizó el Cacique de La Junta: ‘¡Viene la vaca!’

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