He dicho en diversas ocasiones que la compra y venta de votos es la génesis de la corrupción en toda Colombia, es la madre de todos los males, el principio y el fin de la esperanza y de los sueños que han tenido los pueblos históricamente de salir de la pobreza, de la miseria y del abandono a que han sido sometidas las comunidades desde épocas ancestrales y que de manera vertiginosa se han ido enquistando perversamente en el propio corazón del estado.
Resulta inverosímil e inaceptable, en una democracia, que la compra de votos sea vista como algo normal, común y rutinario y que entre a formar parte de nuestra idiosincrasia, de nuestro pensamiento y de nuestro diario vivir. Ver grupos familiares de cinco, seis o más personas buscando el mejor postor para venderles el voto, ya es tradicional el día de las elecciones, inclusive existen familias ampliamente conocidas en esta actividad que con anterioridad son planilladas y venden sus votos por adelantado sin ninguna consideración.
LOS MERCADERES











