La campaña al Congreso en Cesar todavía no termina. Tras el conteo de votos viene la disputa millonaria: la del dinero que el Estado devolverá a los partidos y candidatos por cada sufragio obtenido. Para las elecciones de Senado y Cámara de 2026, cada voto válido se paga a 8.433 pesos, siempre y cuando se cumplan los requisitos que fija el Consejo Nacional Electoral.
En un departamento donde las campañas movieron desde unos pocos millones hasta casi mil millones de pesos, la reposición se convierte en una segunda fuente de financiación que puede dejar a varias campañas prácticamente “pagadas” con recursos públicos.
Las cuentas de la Cámara
En Cámara por Cesar, el Partido Conservador fue la fuerza más votada con 146.376 sufragios. De ellos, 94.666 fueron para Alfredo “Ape” Cuello, 27.505 para Kaleb Villalobos y 13.201 para Libardo Cruz, además de una franja de votos “solo por la lista” y otros nombres de la plancha. Si se aplica la tarifa oficial, Cuello podría aspirar a una reposición cercana a 798 millones de pesos, Villalobos a unos 232 millones y Libardo Cruz a más de 111 millones, sin contar la porción que se liquida por la votación de lista.
Cada voto a Alfredo “Ape” Cuello, si se le reconoce la reposición completa, le devolvería en promedio más de 8.400 pesos al partido, sumando casi 800 millones solo por su nombre.
En la práctica, el conservatismo cesarense consolida una operación política en la que la reposición de votos se suma a los casi 900 millones de ingresos que reportó Ape Cuello en cnecuentasclaras.gov.co y a los recursos movilizados por los demás candidatos, dejando un cuadro de financiación muy robusto para el partido.
El Partido de la U, segunda fuerza a la Cámara con 96.622 votos, también se ubica entre los grandes ganadores de este esquema. Carlos De la Peña, con 71.045 votos, se ubicaría alrededor de los 599 millones de pesos de reposición, mientras que Raúl Machado, con 10.958 votos, rondaría los 92 millones. A esto se suman los votos marcados solo por la lista y los obtenidos por otros nombres de la plancha.
Ambos aspirantes reportaron campañas de alta inversión: De la Peña movió alrededor de 437 millones en ingresos y más de 500 millones en gastos, y Machado declaró 958 millones de ingresos y 471 millones en gastos. Si sus listas consolidan el derecho a reposición y el CNE aprueba sus cuentas, la combinación de recursos privados y devolución por voto dejaría campañas holgadamente financiadas.
El salto del Pacto y el peso liberal
El Pacto Histórico, con su lista cerrada a la Cámara en Cesar, obtuvo 91.377 votos. Esa cifra, multiplicada por la tarifa de 8.433 pesos, arroja una reposición teórica superior a los 770 millones de pesos, que se concentran en la lista encabezada por Alexandra Pineda. La candidata reportó ingresos por 222,9 millones y hasta ahora no registra gastos, de modo que la devolución por votos puede incluso triplicar la financiación privada que ha entrado a la campaña.
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Esto convierte al Pacto en una de las fuerzas con mejor relación entre caudal electoral y recursos que recibirá del Estado, pese a que compite frente a maquinarias con inversiones históricas como las del Conservador y la U.
El Partido Liberal, que sumó 74.532 votos a la Cámara en Cesar, también obtendrá una tajada importante. Mello Castro, con 58.171 votos, podría recibir cerca de 490 millones de pesos por reposición, mientras que las demás candidaturas de la lista —Luz Helena Salazar, Darling Guevara e Israel Obregón— se mueven en rangos que van desde los casi 29 millones de reposición de Darling hasta los 35 millones de Luz Helena, además de los votos de lista.
Candidato a Cámara y Senado por Cesar: cuadro comparativo de votos, reposición y montos reportados de ingresos y gastos de campaña. Tabla: Creación EL PILÓN.
Mello reportó 400 millones de ingresos y 274 millones en gastos; con la reposición por votos, su campaña queda, en términos financieros, ampliamente cubierta. En el caso de Darling Guevara se da una situación llamativa: con solo 17,3 millones de ingresos reportados y sin gastos cargados aún, la devolución teórica de casi 29 millones supera lo que la candidata movilizó de recursos privados.
Las pequeñas campañas que no cuadran
En el extremo opuesto aparecen campañas más pequeñas que, aun con buena reposición por voto, no logran cubrir lo que declararon haber gastado. Es el caso de Lina de Armas, del Frente Amplio del Cesar. Su lista departamental obtuvo 6.940 votos, de los cuales 4.891 fueron para Omar Benjumea, 758 para ella y el resto se repartieron entre votos de lista. A precios de reposición, Benjumea se ubicaría por encima de los 41 millones y Lina alrededor de 6,3 millones.
Benjumea reporta 90 millones de ingresos y no registra gastos, lo que lo deja en una posición cómoda si se suman la plata privada y la devolución del Estado. Lina, en cambio, declaró 50 millones de ingresos y 54,9 millones de gastos; aun sumando la reposición, su campaña seguiría reflejando un esfuerzo económico alto para el bajo número de votos obtenidos.
Las listas cerradas y los movimientos minoritarios muestran otra cara de la reposición. El Centro Democrático, con 24.450 votos a la Cámara en Cesar, aspiraría a unos 206 millones de pesos de devolución, pese a que la pantalla de resultados agrupa la votación de sus candidatos bajo el rótulo “solo por la lista” y no discrimina cuántos votos exactos obtuvo cada aspirante.
Esto significa que candidaturas como las de Gilma Gómez, Arcadio Daza y Óscar Sánchez —que registran ingresos alrededor de los 31,6 millones y gastos por debajo de ese monto— podrían ver cubiertos buena parte de sus costos de campaña con la porción de reposición que el partido les reconozca.
En Ahora Colombia ocurre algo similar: la lista alcanza 7.750 votos, con Luzvy Calderón a la cabeza con 2.655 votos. Solo ella generaría una reposición superior a los 22 millones, frente a los 5,7 millones que reportó como ingresos y gastos; el resto de nombres de la lista también suman pequeñas bolsas de devolución que, en conjunto, hacen que este movimiento emergente salga con una estructura financiada muy por encima del dinero privado que movió.
Los minoritarios que viven de la reposición
Los partidos más pequeños completan el cuadro. Colombia Justa Libres, con 2.989 votos marcados “solo por la lista”, podría recibir algo más de 25 millones de pesos en reposición. El Frente Amplio Unitario, con 2.310 votos al Congreso en Cesar, reparte su caudal entre Ronald Arenillas, Carlos Arredondo, Alba Caro, Martín Castillo y los votos de lista; en conjunto, la reposición total de la plancha se ubicaría en un rango cercano a los 19 millones de pesos.
Se trata de campañas que no aparecen en los reportes de ingresos y gastos, pero que podrían recibir una suma significativa si superan los umbrales y presentan sus informes contables a tiempo.
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En estos casos, la reposición funciona casi como capital semilla para la política alternativa: con votaciones aún modestas, los movimientos alcanzan cheques de entre 20 y 50 millones que pueden destinar a saldar deudas, consolidar sedes o financiar nuevas incursiones electorales. Pero también plantean preguntas sobre la sostenibilidad y la transparencia de proyectos que se montan con pocas fuentes privadas visibles y dependen, en gran medida, de la caja pública que se activa después de las elecciones.
Senado: una segunda ola de plata
El panorama en Senado no es muy distinto. Allí, el Partido de la U vuelve a encabezar la votación departamental con 96.890 votos, lo que equivale a unos 816 millones de pesos en reposición teórica por Cesar. El Pacto Histórico Senado suma 90.762 votos, que se traducen en alrededor de 765 millones. Les sigue el Partido Conservador con 53.159 votos (unos 448 millones), el Partido Liberal con 43.606 votos (unos 367 millones) y el Centro Democrático con 40.752 votos (cerca de 344 millones). Más atrás aparecen Alianza por Colombia, con 27.360 votos que le representan alrededor de 230 millones, Ahora Colombia con 14.380 votos que se convierten en unos 121 millones, y el Frente Amplio Unitario Senado, que llega a 10.518 votos y podría recibir cerca de 88 millones solo por la votación de Cesar.
Si se cruzan estos datos con lo que ya obtendrán en Cámara, el mapa es el de una política fuertemente financiada por el Estado: conservadores, liberales, la U y el Pacto no solo movieron cientos de millones de recursos privados durante la campaña, sino que ahora se disputan una bolsa de miles de millones de pesos en reposición. En contraste, fuerzas emergentes como Ahora Colombia, Alianza por Colombia o el propio Frente Amplio Unitario, aunque recogieron caudales mucho menores, logran reposiciones que, en algunos casos, superan con creces lo que declararon como ingresos privados.
El filtro del CNE y las cuentas por rendir
Todo este dinero, sin embargo, no está asegurado. Para que pase del papel a las cuentas bancarias, partidos y candidatos deben cumplir una serie de requisitos: estar legalmente inscritos, superar los umbrales de votación que dan derecho a reposición y, sobre todo, presentar a tiempo sus informes de ingresos y gastos en la plataforma Cuentas Claras, con soportes de cada aporte y contrato.
Esos informes serán revisados por el Consejo Nacional Electoral, que tiene la facultad de aprobar, ajustar o negar la reposición si encuentra irregularidades. Solo después de ese filtro se sabrá cuántos de los millones que hoy se calculan a 8.433 pesos por voto llegarán realmente a las campañas cesarenses y cuántos se quedarán como una expectativa más en la larga lista de promesas que deja cada jornada electoral.







