10 enero, 2019

Italia, la Banca y el Brexit: incertidumbre absoluta en los mercados financieros europeos

A los expertos les duele la boca de decir que los mercados financieros están revueltos, ¿y cuándo no lo están? Es cierto que Trump no deja de meter fuelle a cualquier ascua que ve, que Europa no sabe si mirar a Gran Bretaña o a Italia, y que China y Estados Unidos no parece que […]

A los expertos les duele la boca de decir que los mercados financieros están revueltos, ¿y cuándo no lo están? Es cierto que Trump no deja de meter fuelle a cualquier ascua que ve, que Europa no sabe si mirar a Gran Bretaña o a Italia, y que China y Estados Unidos no parece que vayan a aguantar mucho su tregua comercial. Y así… ¿quién tiene la valentía de zambullirse en los mercados financieros?

Aunque la cuestión fundamental es otra. ¿Dónde hay que invertir? El panorama mundial no ayuda a decidir: el petróleo parece recuperarse tras un año de infarto, las dudas sobre el crecimiento de la economía mundial, el parón administrativo de Estados Unidos sin fecha de caducidad (incluyendo una amenaza de cierre de frontera con México), la crisis migratoria, la Fed subiendo los tipos como si no hubiera un mañana… Sí, el escenario no es apto para indecisos, ni para cardíacos.

Biodramina financiera en Europa: ¿qué pasa con los futuros y las acciones?

Más allá de las condiciones actuales, los mercados financieros son impredecibles por naturaleza. La incertidumbre siempre estará ahí, antes, durante y después de poner en riesgo tu capital. Eso no quiere decir que haya que ignorar las variables que se manejan en Europa. Los futuros andan mareados después de haber estado por los suelos por culpa del Brexit, pero se mantienen en pie gracias al pacto de noviembre.

Probablemente, el acuerdo de Theresa May con Bruselas haya tenido ese efecto de biodramina financiera que tanto esperaba el mercado; pero con el Gobierno italiano pasando de las correcciones presupuestarias de Bruselas, quién sabe si la aparente recuperación de los futuros europeos es solo un espejismo. Ya se sabe, de correcciones en el precio y falsas apariencias en los técnicos están los cementerios llenos.

En cualquier caso, el acuerdo del Brexit es un bien menor dentro de un mal mayor, el de la debilidad económica de la eurozona. A nadie se le escapa que diciembre ha seguido la senda pesimista del último tramo del año, con un cierre marcado por el tortazo del sector industrial y las pésimas previsiones económicas de la CE. La ley de la gravedad (financiera, claro) es impepinable en estos momentos. Todo se hunde por su propio peso en la gigantesca piscina de los mercados europeos; y Alemania, como siempre, tira de ‘los diecinueve’, aunque sea hacia abajo en este caso.

La Banca española y la deuda italiana

Ante este escenario, puede que, en lugar de biodramina, lo que necesite Europa sea un salvavidas. Pero ¿qué dicen los bancos? Teniendo en cuenta que ya se anunció la descomunal caída en los beneficios netos el Deutsche Bank (cerca de un 70%), poco se puede decir. Aunque, para hablar de penas bancarias, hay que viajar a España. La Banca española no pasa por sus mejores momentos.

Por mucho que el Tribunal Supremo le anticipara en noviembre su particular regalo de Reyes, la banca española sufre, y mucho. Más de 40 000 millones de euros perdidos, duelen, especialmente cuando la prima de riesgo italiana está por las nubes. Vale, las cifras de enero de 2019 no tienen nada que ver con la barbaridad de enero de 2012, pero el repunte alcista de la prima en mayo asusta al sector bancario español.

Es normal que preocupe, ya que la salud de los mercados financieros italianos afecta directamente a la banca española. ¿Por qué? Sencillo, los bancos españoles tienen mucha deuda italiana, pero mucha. Entre BBVA, Sabadell y Bankia suman algo más de 19 200 millones de euros. Están muy pendientes de la negativa del Banco de Italia a conceder créditos a los bancos italianos (la entidad ya ha anunciado que podría verse comprometida en este sentido) dejaría a los bancos españoles expuestos.

De todas formas, el potencial de rentabilidad de los bonos italianos sigue siendo apetecible. Se puede aprovechar la oportunidad para invertir en bonos italianos, pero a corto plazo. Con los desplantes del Gobierno italiano a Bruselas y la volatilidad que se espera, pensar en el largo plazo puede ser contraproducente para la salud. Para la de las carteras de los pequeños inversores, y para la de sus propios corazones, claro.

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