Segunda parte
La resiliencia aunque es un concepto prácticamente nuevo que data de los años 70s, en la práctica es una herramienta que se ha utilizado sin que hasta entonces se le de el nombre actual. Una muestra de esto es el testimonio vivo del médico siquiatra Victor Frankl, sobreviviente de los campos de concentración nazi, quien en su libro “El hombre en busca de sentido” relata su experiencia de vida llevada al extremo en estos centros de muerte y en el que plantea cómo aceptar que la vida sea digna de ser vivida a pesar de todo lo adversa que pueda llegar a ser.
El siquiatra judío plantea, además, que aunque las circunstancias sean muy fuertes el hombre tiene la elección de decidir si es juguete o no de esas circunstancias que le dan la posibilidad de crecer espiritualmente más allá de sí mismo.
En ese sentido, Eduardo Calderón, director de la Fundación Mi Esperanza, organización que da apoyo psico-espiritual a personas con cuadros de depresión profunda señala que “la resiliencia es la facultad humana que le permite a las personas atravesar situaciones adversas y buscarle el lado positivo a la crisis. Así mismo, manejar sus frustraciones y pérdidas y a pesar de ello salir con dignidad de circunstancias terribles de tensión física y psíquica”.
El pastor señala adicionalmente, que estas facultades hay que promoverlas en los hijos para que aprendan desde pequeños a enfrentar las dificultades ya que muchos padres en su deseo de complacer a los hijos les facilitan las cosas y les niegan la posibilidad de experimentar sentimientos de pérdida y frustración, situaciones que van formando el carácter de una persona y a asumir actitudes positivas frente a situaciones no siempre agradables.
Recomendaciones para la formación de personas resilientes
* Ayudar al niño a manejar la frustración y a entender no siempre puede obtener lo que quiere.
* Restituir el valor innegociable de la vida
* La Organización Mundial de la Salud habla de habilidades para la vida definidas como aquellas actitudes necesarias para tener un comportamiento adecuado y positivo que permita enfrentar las exigencias y los retos de la vida diaria.
* Habilidades para el control de emociones que incluye el manejo del estrés.
* Habilidades para comunicarse entre pares y con los superiores que permitan comunicar emociones y sentimientos. Habilidades para la negociación, la cooperación, la empatía, la generación de confianza.
* Habilidades cognitivas, incluyendo solución de problemas, compresión de consecuencias, toma de decisiones, pensamiento crítico y autoevaluación.
La fundación Mi Esperanza
Además de los Centros de Atención Integral para la Familia que es dirigida por la Secretaria de Salud Departamental que maneja el tema de la prevención del suicidio en Valledupar, también está la opción de esta Fundación que ha manejado el tema por varios años bajo la dirección del médico y también pastor, Eduardo Calderón.
Entre el año 2010 y 2011 este centro realizó un convenio con la Alcaldía de Valledupar que permitió la recepción de más de dos mil llamadas telefónicas de personas que se acercaron buscando ayuda por problemas de depresión.
El proyecto permitió llegar entre otros a los barrios La Nevada, Mareigua, Garupal, Nuevo Milenio, a través de un programa radial, volantes y puestas en escenas de teatro callejero que planteaba el tema del suicidio.
En la actualidad, la Fundación continúa su labor de prevención y atención del problema con un grupo interdisciplinario integrado por médicos, sicólogos, sociólogos, siquiatra y pastores que brindan atención sicológica y espiritual a los pacientes.
En su labor de prevención visitan los colegios brindando charlas a estudiantes de décimo y undécimo grado de bachillerato y a los padres de esos estudiantes; también visitan con regularidad la Cárcel Judicial y la Cárcel de Mediana Seguridad, teniendo en cuenta que se han registrado casos de suicidios en estos entes carcelarios.
Para el pastor, la raíz del problema se encuentra en que existen muchos hogares disfuncionales y que la separación de los padres genera mucho dolor en los jóvenes que experimentan vacios, soledad y falta de sentido en la vida y a esto se suma el consumo de alcohol, drogas, entre otros factores de riesgo.
Al indagarle sobre el caso que un niño quiera quitarse la vida, señaló que es un caso aislado y que generalmente los suicidios se dan más a nivel de los jóvenes y adolescentes. En este sentido, manifiesta que es fundamental seguir trabajando por fortalecer la unidad familiar. “Si se salva la familia se podría disminuir el suicidio, la drogadicción, el alcoholismo”, señala. La gente no se suicida por impulso si no que está demostrado que el 90 por ciento de las personas que se suicidan tienen una enfermad mental que es la depresión, enfatiza el religioso.
La soledad
A pesar de los avances en los temas de tecnología de la comunicación, las personas viven incomunicadas, aisladas en su propio mundo con sus propios problemas y dificultades en el manejo del tiempo para “vivir la vida”
El individualismo ha terminado aislando a las personas que experimentan cada vez con más frecuencia la soledad y el aislamiento, situación que para las personas deprimidas es una situación de riesgo, indica el pastor. La ampliación de las redes de apoyo, los amigos, la familia y el apoyo del líder espiritual sea pastor o sacerdote es fundamental para rodear al deprimido.
Recomendación para los medios de comunicación
El pastor Calderón señala que los medios de comunicación y en especial la prensa, hace mucho énfasis en primera página del acto suicida, con fotos y detalles quepodrían estar influyendo en el incremento del suicidio. En tal sentido señala que se deben dar las noticias pero no como una forma de vender el periódico.
Afirma que los medios de comunicación deberían orientar a la comunidad para que sepan qué hacer y a dónde debe ir cada vez que publican una noticia de un acto suicida. No es conveniente quedarse en el hecho, sino tratar de aportar en la solución, dice.
Fundación Mi Esperanza
Atención para personas con problemas de depresión
Manzana 56 Casa 16 Garupal 1ª Etapa
Teléfono: 580 94 70 – 570 17 48
Líneas de atención las 24 horas
Teléfonos 320-5425593 – 301-73607 41






