Un equipo interdisciplinario compuesto por una antropóloga forense, una topógrafa y una investigadora está desarrollando la caracterización del cementerio municipal de Bosconia, en el Cesar. Esta iniciativa hace parte del Plan Regional de Búsqueda del Ariguaní al río Magdalena, que incluye también labores en cementerios de los municipios de Plato y Nueva Granada, y busca identificar lugares donde podrían estar enterradas personas dadas por desaparecidas, principalmente en el marco del conflicto armado.
La antropóloga forense Paula González, de la Unidad de Búsqueda Territorial Magdalena, explicó a EL PILÓN que cuando se habla de “caracterización” se refiere a “una etapa de la investigación multidimensional e historiográfica”, que involucra “la triangulación documental, verbal, con testimonios y revisión de archivo”, con el objetivo de establecer cómo ha evolucionado el cementerio desde su creación, incluyendo “eventos específicos de alteración o cambios relevantes a nivel arquitectónico, ampliaciones o pérdidas de espacio”.
Para la búsqueda de desaparecidos, destacó que se busca determinar “el universo de cuerpos no identificados o cuerpos identificados no reclamados que hayan sido inhumados en suelo, bóvedas y osarios”, definiendo los distintos tipos de inhumaciones —primarias, secundarias o terciarias— y analizando detalles como el modo de enterramiento y si los cuerpos contienen prendas o elementos asociados que ayuden a su identificación. Este proceso es clave para “establecer una metodología futura para la prospección y recuperación de los cuerpos”.
Cementerios caracterizados
En el caso específico de los tres cementerios caracterizados, “se identificaron cuerpos inhumados tanto en suelo como en bóvedas”, lo que implica la necesidad de “plantear diferentes metodologías futuras de recuperación” y organizar la logística para “generar la menor afectación posible sobre el predio”. Además, se realiza “un registro fotográfico de las condiciones actuales” y se evalúan posibles riesgos, como fallas geológicas o el deterioro de las bóvedas.
Trabajo articulado con administraciones locales
González puntualizó la importancia del trabajo coordinado con las administraciones locales, señalando que en Bosconia el proceso contó con el acompañamiento de la Alcaldía y la Gobernación, quienes “estuvieron muy dispuestos a ayudar en todo lo que se requería, gestionando el tiempo y espacio con los aportantes de información”. Según la experta, “fueron ellos también gestores de información, ya que solicitaron la caracterización para identificar si este cementerio podía ser sitio de interés para la búsqueda”.
Además, la UBPD tiene información mediante triangulación de bases de datos, pero advierte que “las solicitudes de búsqueda en Bosconia no son tan altas en comparación con el número de personas dadas por desaparecidas en el municipio”, por lo que uno de los compromisos con las administraciones fue “dar a conocer a las personas que pueden acercarse a la Unidad de Búsqueda, presentar solicitudes y conocer los procesos activos”.
En Nueva Granada, igualmente hubo un «relacionamiento administrativo importante», en donde la alcaldía y el personero colaboraron, sirviendo como puentes para identificar sitios forenses y rangos temporales en que fueron enterrados desaparecidos.
La antropóloga afirmó que “se realiza un trabajo articulado con las entidades, que permite la reconstrucción de la información del cementerio y la triangulación con los eventos más relevantes del conflicto armado en la región”.
La violencia en Bosconia
Por su parte, el alcalde de Bosconia, Jorge Patiño Gómez, dijo a RTVC que desde la administración municipal se trabaja para ofrecer respuestas a las familias que han perdido seres queridos en el contexto violento de la región.
Recordó que “Bosconia fue epicentro de violencia donde la guerra se vivió en todo su esplendor, con un pico especialmente alto en 2002”, lo que hace imprescindible convertir el cementerio en un sitio de interés forense.
En total, el Plan Regional contempla 15 municipios, con un universo de 866 personas desaparecidas y 240 solicitudes de búsqueda formalizadas, en una zona que contabiliza 4.536 víctimas de desaparición forzada, según la Unidad de Búsqueda a nivel nacional.
Esta caracterización es un paso fundamental en la búsqueda de justicia y memoria, permitiendo avanzar en la recuperación de identidades y ofrecer respuestas a familias que han esperado décadas por el paradero de sus seres queridos.
Katlin Navarro Luna/ EL PILÓN






