El municipio de Bosconia despide a uno de sus hijos más ilustres y pilar fundamental de su conformación territorial. En las últimas horas se confirmó el sensible fallecimiento de José del Carmen Molina Tejera, un líder cívico indiscutible que pasó a la historia por haberse convertido en el primer alcalde de esta municipalidad, dejando tras de sí un legado imborrable de progreso y vocación de servicio.
La figura de Molina Tejera trasciende el ámbito estrictamente político. Mucho antes de ocupar el máximo cargo administrativo, su nombre ya estaba grabado en los cimientos de la localidad cuando esta era apenas un corregimiento. En aquellos años de conformación, asumió la primera presidencia de la Junta de Acción Comunal, una plataforma desde la cual lideró la materialización del primer puente del poblado, una obra de infraestructura que simbolizó la conexión y el avance para los primeros pobladores.
Su visión de desarrollo abarcaba todas las necesidades básicas de una comunidad que apenas despertaba. Consciente de las precariedades de la época, Molina Tejera fundó y administró la primera droguería de Bosconia. Este establecimiento se convirtió en un centro vital para la salud pública local, garantizando el acceso a medicamentos y bienestar en tiempos donde la atención médica era un privilegio escaso en la región.
Pilar en la educación
Asimismo, su férreo compromiso con el futuro de las nuevas generaciones lo erigió como un incansable promotor de la educación. Comprendiendo que un municipio no puede crecer sin aulas de clase, lideró las gestiones para la edificación del Colegio San Luis Beltrán.
A la par, sumando voluntades con otros ciudadanos visionarios, impulsó la creación del entonces Colegio Cooperativo; institución que hoy, bajo el nombre de Institución Educativa Eloy Quintero Araujo, sigue formando a miles de jóvenes gracias a la semilla que él ayudó a sembrar.
Más allá de sus gestas como fundador y mandatario, la comunidad llora la partida de un excelente ser humano. Quienes tuvieron el privilegio de caminar a su lado lo describen como un hombre de una honestidad a toda prueba, pulcro en sus decisiones y de una calidad humana excepcional; un líder cívico del cual sus allegados aseguran que “esos seres no nacen todos los días”.
Con su partida, se cierra un capítulo fundamental en la historia política y social del municipio. Diversos sectores, líderes y ciudadanos de a pie han extendido sus más sentidas condolencias a sus familiares y amigos, rindiendo un merecido homenaje a la memoria del hombre que ayudó a trazar los caminos de este municipio.







