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Medio Ambiente - 16 febrero, 2025

Humedales de Valledupar: entre la negligencia y la necesidad de acción comunitaria

Panorama del humedal de María Camila Sur y la necesidad de realmente aprovechar el espacio por parte de la ciudadanía.

El humedal de María Camila fue el escenario del lanzamiento de un nuevo programa impulsado por la Oficina de Gestión Social, junto a diversas entidades públicas y privadas. Este programa busca aprovechar la inversión inicial realizada por Franco Ovalle para revitalizar el humedal, que había sido objeto de vandalismo. Foto: Jesús Ochoa.
El humedal de María Camila fue el escenario del lanzamiento de un nuevo programa impulsado por la Oficina de Gestión Social, junto a diversas entidades públicas y privadas. Este programa busca aprovechar la inversión inicial realizada por Franco Ovalle para revitalizar el humedal, que había sido objeto de vandalismo. Foto: Jesús Ochoa.
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Los humedales del Sicarare, Eneal y María Camila de Valledupar luchan por sobrevivir. A pesar de ser ecosistemas vitales, protegidos por la ley, enfrentan problemas de abandono, contaminación, desorden urbanístico y falta de conciencia ciudadana. Ambientalistas de la ciudad exigen acciones sobre los humedales el Eneal y María Camila Sur.

Los humedales son reguladores hídricos porque actúan como esponjas que absorben el agua de lluvia y reducen el riesgo de inundaciones. Ayudan a mantener el caudal de los ríos y a recargar los acuíferos subterráneos. Desempeñan un rol importante en la conservación de la flora y fauna que mantienen el equilibrio ambiental dentro de las zonas residenciales. Sin embargo, la realidad que tienen en la ciudad es la de cenicientas. Así lo expresa Juan Cubillos, presidente de la Junta de Acción Comunal de María Camila Sur: “La mejor manera de que los humedales se recuperen es enseñando a las personas que están en el entorno, al que lo usa o a la gente común, no a través de una charla, es traerlos, mostrarles”. 

Leer: El humedal de María Camila Sur: la promesa de recuperación de un espacio olvidado

Involucrar a la comunidad en la conservación de estos espacios ha sido el mayor reto no solo para los presidentes de las JAC, también para la Alcaldía y Corpocesar. EL PILÓN visitó el humedal de María Camila en días anteriores, para poder acceder en compañía de los representantes del barrio se debe llamar a la Oficina de Gestión Social por permisos.

El abandono por la falta de mantenimiento, actividades que involucren y hagan pedagogía a la comunidad han sido las responsables del deterioro que hasta el 4 de febrero, Día Internacional de los Humedales, fue refrescado con la promesa de ahora sí invitar colegios de la comuna 4 y a grupos de la tercera edad para que utilicen las instalaciones de una inversión poco conocida y disfrutada. “Demos un fuerte aplauso a los aliados estratégicos que consiguieron en tres semanas la recuperación de un gran porcentaje de este espacio”, dijo José Gregorio Zuleta.

Restos del abandono y el vandalismo que vivió el humedal luego de creada la infraestructura durante la administración de Ovalle, también se robaron los cóndores y esculturas. Foto: EL PILÓN.

Desidia y negligencia institucional 

El 22 de enero del 2024, mediante la resolución 0027, la Corporación Autónoma del Cesar, Corpocesar, adoptó el plan de manejo ambiental (PMA) de los humedales María Camila, Eneal y Sicarare, todos ubicados en la cabecera urbana de la ciudad, documento en el que se plasmaron objetivos de conservación, delimitación, determinante ambiental que dicta la posibilidad de reconocer incentivos por la conservación de estas áreas, sanciones y seguimiento por parte de la corporación a este plan.

Sin embargo, el papel puede con todo, la realidad a pesar del PMA, es que, según Cubillos, “el humedal de María Camila empieza en el Eneal, pero esa continuidad se vio interrumpida con el avance progresivo de los proyectos urbanísticos”. Por ejemplo, hoy al humedal de María Camila no le entra agua, de ningún lado, no se sabe si subterránea, la poca agua que tiene proviene de una manguera de agua limpia que se deja correr algunos días, provocando según información de la Secretaría de Salud de Valledupar, la proliferación de mosquitos del dengue.

Uno de los principales problemas que enfrentan los humedales es la alteración de su flujo hídrico. Los ambientalistas y también representantes de la comuna 4, Cubillos y Marco de Ávila, este último habitante del sector por 25 años, enfatizan que la construcción de la Iglesia invadió parte de los terrenos que debían ser del humedal. 

Exceso de árboles, algunos no nativos, y hojas ahogan el humedal. Interaseo puede pasar semanas sin recoger las hojas del follaje. Foto: EL PILÓN.

La construcción de infraestructuras, como la iglesia San Pío de Pietrelcina, ha bloqueado el paso del agua, afectando la salud del ecosistema. “¿Qué pasa en estos momentos como han rellenado? Han rellenado y han construido, pues eso. Entonces, ¿qué pasa? El agua la desplaza o va a subterráneo o se abre”, explica De Ávila, vicepresidente de la JAC de María Camila sur, señalando las consecuencias de las intervenciones humanas en el entorno natural.

Especies invasoras

La infraestructura construida para proteger y mejorar los humedales ha sido víctima del abandono y el vandalismo ocasionado por la falta de actividades que involucren a la comunidad. “Toda la infraestructura que aquí dejó la gobernación de Francisco Ovalle se fue al carajo porque se la robaron. Porque no hubo vigilancia”, lamenta el vicepresidente, evidenciando la falta de seguimiento y protección de los recursos invertidos.

Aunque la infraestructura tenía buenas intenciones en principio, porque antes de ella se hicieron excesivas jornadas de arborización sin tener en cuenta las especies de flora que deben sembrarse alrededor de un cuerpo de agua lo que produce hoy no solo exceso de hojas que se apilan sin que Interaseo vaya por ellas, sino que las especies de hoy son árboles que requieren de más agua y compiten con la flora nativa.

“Mira todos los árboles que hay aquí adentro. Hay una sobrepoblación que lo que hacen es competencia y van es para arriba así porque tienen que pelear por el espacio. Hay muchos”, señala Cubillos. Una de esas especies es la Leucaena y un eucalipto que rodean el humedal, estas especies no solo absorben demasiada agua, también inhiben el crecimiento de otras plantas más benéficas para la salud del humedal como el junco y los helechos de agua.

La contaminación

La contaminación también es una amenaza constante. El sistema de alcantarillado deficiente y la acumulación de basura contribuyen a la degradación de la calidad del agua y del suelo. La canalización de la acequia en los límites entre María Camila y Villa Dariana es el testigo de las basuras que arrastra la contaminación. “Es que esto vivía lleno de agua. Acá terminan los restos de las basuras”, señala Cubillos la acequia.

“Te das cuenta está fluyendo agua, no sé si será agua negra, filtrada”, el presidente de la JAC se refiere al agua que sale del humedal y alimenta la acequia.  No bastando con esa contaminación, también se suma el de las personas que juegan en el parque de María Camila y dejan restos de botellas plásticas, bolsas de agua y pasabocas que ingresan al interior de la infraestructura del humedal.

Es así como se tienen expectativas sobre las iniciativas de limpieza, educación ambiental y gestión ante las autoridades, buscan revertir el daño y asegurar un futuro sostenible para estos ecosistemas. “Esperemos que este nuevo aire logre darle vida. La recuperación en su totalidad”, afirma Cubillos. Ya los habitantes que asistieron al acto del Día Internacional de los Humedales no quieren más fotos para mostrar que las autoridades sí hacen.

Por: Katlin Navarro Luna/EL PILÓN

Medio Ambiente
16 febrero, 2025

Humedales de Valledupar: entre la negligencia y la necesidad de acción comunitaria

Panorama del humedal de María Camila Sur y la necesidad de realmente aprovechar el espacio por parte de la ciudadanía.


El humedal de María Camila fue el escenario del lanzamiento de un nuevo programa impulsado por la Oficina de Gestión Social, junto a diversas entidades públicas y privadas. Este programa busca aprovechar la inversión inicial realizada por Franco Ovalle para revitalizar el humedal, que había sido objeto de vandalismo. Foto: Jesús Ochoa.
El humedal de María Camila fue el escenario del lanzamiento de un nuevo programa impulsado por la Oficina de Gestión Social, junto a diversas entidades públicas y privadas. Este programa busca aprovechar la inversión inicial realizada por Franco Ovalle para revitalizar el humedal, que había sido objeto de vandalismo. Foto: Jesús Ochoa.
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Los humedales del Sicarare, Eneal y María Camila de Valledupar luchan por sobrevivir. A pesar de ser ecosistemas vitales, protegidos por la ley, enfrentan problemas de abandono, contaminación, desorden urbanístico y falta de conciencia ciudadana. Ambientalistas de la ciudad exigen acciones sobre los humedales el Eneal y María Camila Sur.

Los humedales son reguladores hídricos porque actúan como esponjas que absorben el agua de lluvia y reducen el riesgo de inundaciones. Ayudan a mantener el caudal de los ríos y a recargar los acuíferos subterráneos. Desempeñan un rol importante en la conservación de la flora y fauna que mantienen el equilibrio ambiental dentro de las zonas residenciales. Sin embargo, la realidad que tienen en la ciudad es la de cenicientas. Así lo expresa Juan Cubillos, presidente de la Junta de Acción Comunal de María Camila Sur: “La mejor manera de que los humedales se recuperen es enseñando a las personas que están en el entorno, al que lo usa o a la gente común, no a través de una charla, es traerlos, mostrarles”. 

Leer: El humedal de María Camila Sur: la promesa de recuperación de un espacio olvidado

Involucrar a la comunidad en la conservación de estos espacios ha sido el mayor reto no solo para los presidentes de las JAC, también para la Alcaldía y Corpocesar. EL PILÓN visitó el humedal de María Camila en días anteriores, para poder acceder en compañía de los representantes del barrio se debe llamar a la Oficina de Gestión Social por permisos.

El abandono por la falta de mantenimiento, actividades que involucren y hagan pedagogía a la comunidad han sido las responsables del deterioro que hasta el 4 de febrero, Día Internacional de los Humedales, fue refrescado con la promesa de ahora sí invitar colegios de la comuna 4 y a grupos de la tercera edad para que utilicen las instalaciones de una inversión poco conocida y disfrutada. “Demos un fuerte aplauso a los aliados estratégicos que consiguieron en tres semanas la recuperación de un gran porcentaje de este espacio”, dijo José Gregorio Zuleta.

Restos del abandono y el vandalismo que vivió el humedal luego de creada la infraestructura durante la administración de Ovalle, también se robaron los cóndores y esculturas. Foto: EL PILÓN.

Desidia y negligencia institucional 

El 22 de enero del 2024, mediante la resolución 0027, la Corporación Autónoma del Cesar, Corpocesar, adoptó el plan de manejo ambiental (PMA) de los humedales María Camila, Eneal y Sicarare, todos ubicados en la cabecera urbana de la ciudad, documento en el que se plasmaron objetivos de conservación, delimitación, determinante ambiental que dicta la posibilidad de reconocer incentivos por la conservación de estas áreas, sanciones y seguimiento por parte de la corporación a este plan.

Sin embargo, el papel puede con todo, la realidad a pesar del PMA, es que, según Cubillos, “el humedal de María Camila empieza en el Eneal, pero esa continuidad se vio interrumpida con el avance progresivo de los proyectos urbanísticos”. Por ejemplo, hoy al humedal de María Camila no le entra agua, de ningún lado, no se sabe si subterránea, la poca agua que tiene proviene de una manguera de agua limpia que se deja correr algunos días, provocando según información de la Secretaría de Salud de Valledupar, la proliferación de mosquitos del dengue.

Uno de los principales problemas que enfrentan los humedales es la alteración de su flujo hídrico. Los ambientalistas y también representantes de la comuna 4, Cubillos y Marco de Ávila, este último habitante del sector por 25 años, enfatizan que la construcción de la Iglesia invadió parte de los terrenos que debían ser del humedal. 

Exceso de árboles, algunos no nativos, y hojas ahogan el humedal. Interaseo puede pasar semanas sin recoger las hojas del follaje. Foto: EL PILÓN.

La construcción de infraestructuras, como la iglesia San Pío de Pietrelcina, ha bloqueado el paso del agua, afectando la salud del ecosistema. “¿Qué pasa en estos momentos como han rellenado? Han rellenado y han construido, pues eso. Entonces, ¿qué pasa? El agua la desplaza o va a subterráneo o se abre”, explica De Ávila, vicepresidente de la JAC de María Camila sur, señalando las consecuencias de las intervenciones humanas en el entorno natural.

Especies invasoras

La infraestructura construida para proteger y mejorar los humedales ha sido víctima del abandono y el vandalismo ocasionado por la falta de actividades que involucren a la comunidad. “Toda la infraestructura que aquí dejó la gobernación de Francisco Ovalle se fue al carajo porque se la robaron. Porque no hubo vigilancia”, lamenta el vicepresidente, evidenciando la falta de seguimiento y protección de los recursos invertidos.

Aunque la infraestructura tenía buenas intenciones en principio, porque antes de ella se hicieron excesivas jornadas de arborización sin tener en cuenta las especies de flora que deben sembrarse alrededor de un cuerpo de agua lo que produce hoy no solo exceso de hojas que se apilan sin que Interaseo vaya por ellas, sino que las especies de hoy son árboles que requieren de más agua y compiten con la flora nativa.

“Mira todos los árboles que hay aquí adentro. Hay una sobrepoblación que lo que hacen es competencia y van es para arriba así porque tienen que pelear por el espacio. Hay muchos”, señala Cubillos. Una de esas especies es la Leucaena y un eucalipto que rodean el humedal, estas especies no solo absorben demasiada agua, también inhiben el crecimiento de otras plantas más benéficas para la salud del humedal como el junco y los helechos de agua.

La contaminación

La contaminación también es una amenaza constante. El sistema de alcantarillado deficiente y la acumulación de basura contribuyen a la degradación de la calidad del agua y del suelo. La canalización de la acequia en los límites entre María Camila y Villa Dariana es el testigo de las basuras que arrastra la contaminación. “Es que esto vivía lleno de agua. Acá terminan los restos de las basuras”, señala Cubillos la acequia.

“Te das cuenta está fluyendo agua, no sé si será agua negra, filtrada”, el presidente de la JAC se refiere al agua que sale del humedal y alimenta la acequia.  No bastando con esa contaminación, también se suma el de las personas que juegan en el parque de María Camila y dejan restos de botellas plásticas, bolsas de agua y pasabocas que ingresan al interior de la infraestructura del humedal.

Es así como se tienen expectativas sobre las iniciativas de limpieza, educación ambiental y gestión ante las autoridades, buscan revertir el daño y asegurar un futuro sostenible para estos ecosistemas. “Esperemos que este nuevo aire logre darle vida. La recuperación en su totalidad”, afirma Cubillos. Ya los habitantes que asistieron al acto del Día Internacional de los Humedales no quieren más fotos para mostrar que las autoridades sí hacen.

Por: Katlin Navarro Luna/EL PILÓN