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Medio Ambiente - 6 agosto, 2022

Humedal El Eneal de Valledupar ‘agoniza’ por invasión en su ronda hídrica 

Los lugareños emiten un SOS a las autoridades para que tomen medidas concretas y eviten que los invasores ‘acaben’ con el humedal.

El humedal está afectado por vertimiento de aguas residuales e invasión de su ronda hídrica. Foto: Joaquín Ramírez
El humedal está afectado por vertimiento de aguas residuales e invasión de su ronda hídrica. Foto: Joaquín Ramírez

Desde hace varios días los habitantes del barrio El Eneal de Valledupar han estado alertando que un grupo de personas están invadiendo esta zona de área protegida en donde se encuentra el humedal que lleva ese mismo nombre. Pero, a pesar de la presencia de la Policía y el desalojo que se llevó a cabo a inicios de mes, los ‘invasores’ siguen en el lugar, ya no solo amenazando el terreno sino también afectando al cuerpo de agua.

Este afluente, al igual que el humedal María Camila, se ven afectados por los vertimientos de aguas residuales, escombros, basuras e invasión de su ronda hídrica. Particularmente el lote donde se están presentando las recientes invasiones, aunque aparezca a nombre de un propietario, hace parte de la ronda hídrica del cuerpo de agua y, de acuerdo a las normas ambientales, estos espacios deben ser respetados y protegidos por los entes territoriales. 

Por esto, el pasado jueves 4 de agosto, el Foro Ambiental del Cesar y la Corporación Autónoma Regional del Cesar, Corpocesar, realizaron una visita de inspección para evidenciar los impactos ambientales que se han presentado en el humedal. De acuerdo a miembros del colectivo ambiental, lo que más se observó fue la quema de terreno, por ende, afectaciones a la flora y fauna que allí se encontraba. 

Los invasores han realizado actos contravinientes a la normatividad ambiental y de propiedad vigente, procediendo a realizar posesión del terreno, ejecutando aprovechamiento forestal, realizando quemas abiertas de material vegetal seco, incineración a especímenes de la fauna silvestre (principalmente anfibios, reptiles y pequeños mamíferos), construcción de obras civiles artesanales, entre otros hechos en contra de los intereses tendientes a la protección y conservación del humedal El Eneal”, se lee en el documento al que EL PILÓN tuvo acceso. 

Ante este panorama, y argumentando que las acciones que han implementado las autoridades no han dado mayores resultados, los miembros del Foro radicaron una segunda denuncia ante los entes territoriales y ambientales, en la que describen la situación ecosistémica y social que atraviesa este sector. “Cuando los policías hacen presencia los invasores salen, pero una vez la autoridad da la espalda, nuevamente los invasores toman posesión del área. Asimismo, los invasores están generando intimidaciones a los lugareños para que no denuncien a las autoridades”.

EDUCACIÓN AMBIENTAL

Durante más de 30 años el humedal El Eneal ha sufrido todo tipo de “atropellos y abusos”. En una entrevista concedida a Radio Guatapurí, Johanna Casallas, representante de la Veeduría Ambiental del Cesar, puntualizó: “La ciudadanía invadió, la institucionalidad no hizo nada, Corpocesar dio unas órdenes hace un par de años, literalmente no se ha hecho absolutamente nada, ni siquiera en tema de educación ambiental, socialización, ni limpiezas adecuadas ni recuperación de cauce. Eso no se ha hecho”.

Sin embargo, Libardo Lascarro Ditta, coordinador de la Gestión para el Cambio Climático, Pomca y Ordenamiento Territorial de Corpocesar, manifestó a esta casa editorial que, pese a las jornadas de sensibilización y concientización sobre los manejos de los recursos hídricos, se siguen presentando impactos muy fuertes en este manantial. “Estamos adelantando el proceso para la contratación, reformulación y actualización del Plan de Manejo Ambiental, el cual debe hacerse de manera concertada con todos los actores y la sociedad vallenata. No es solo hablar sino plantear soluciones a los problemas, y las soluciones no solo dependen de Corpocesar sino también del municipio”. 

Además, rememoró que cuando esta área fue invadida la administración municipal “se quedó de brazos cruzados”. “En ese momento la Alcaldía debía reubicar a esas personas; entre otras cosas, quienes se ubicaron ahí tenían su vida económica muy bien definida porque hicieron casas de 2 y 3 pisos, y hasta alquilaron habitaciones”.