El Concejo Municipal de Valledupar se convirtió el 22 de julio en escenario del primer debate político amplio sobre el cierre inminente del balneario Hurtado y la recuperación de la ronda hídrica del río Guatapurí: una sesión donde los concejales respaldaron el decreto, pero exigieron salidas para la informalidad, garantías jurídicas y control permanente, mientras voces ciudadanas denunciaron mafias en espacio público y una doble vara frente a grandes marcas y vendedores vulnerables.
La jornada partió de una realidad reconocida por todos: el decreto para recuperar la ronda hídrica ordenará el cierre temporal del balneario Hurtado, pero la fecha exacta aún no está definida. En el Concejo, el secretario de Gobierno, Félix Valera, reiteró que primero se está socializando el proyecto con comerciantes y comunidad y que, “en el menor tiempo posible”, lo firmará el alcalde Ernesto Orozco para que empiece a regir.
Valera insistió en que la intervención será por fases y que la decisión “no es draconiana ni va contra nadie”, sino que busca devolverle a la ciudad —incluidos los vendedores— un sitio turístico digno, acorde con la intención del gobierno de convertir a Valledupar en “ciudad de eventos”. Recalcó que la alcaldía lleva siete meses conversando con los comerciantes para evitar un impacto económico abrupto y que la recuperación del río se hará con la participación de varias secretarías misionales.






