Se trata de una investigación histórica, etnográfica y musicológica, dividida en cuatro partes. La primera contiene el estudio de los Chimilas, la diversidad organológica del vallenato prehispánico y la irrupción del acordeón, en tres capítulos. La segunda parte se ocupa, en cuatro capítulos, de la Sierra Nevada de Santa Marta como maravilla natural y tesoro cultural, y trabaja sobre el mundo cultural de los pueblos indígenas de esa serranía, para pasar a estudiar a los Kankuamos, luego a los Arhuacos y los Wiwas.
En la tercera parte, que contiene dos capítulos, se va a la sierra que llama de Perijá y que nosotros llamamos de Valledupar, a la que mira como una diversidad cultural aún no explicada, y se ocupa de los Bubures, hoy Yukpas, y su territorio ancestral; los Tupes o Buredes, también llamados Coronados, para pasar a afirmar que los Yupas son Yupas y, por tanto, no se pueden confundir con los Yukpas, y culmina con una cuarta parte en la que va a tratar del tesoro lingüístico de la cultura vallenata, en dos capítulos, que se ocupan, en su orden, de los Chiriguanaes, a los que califica como la cuarta familia lingüística del mundo vallenato, y de la influencia de África en la génesis del vallenato.
Plantea, desde el inicio, la pregunta: ¿de dónde viene realmente el vallenato? Esa es la pregunta que recorre Raíces, la nueva obra del académico, abogado, historiador, escritor y musicólogo Tomás Darío Gutiérrez Hinojosa, quien, lejos de reducir la música vallenata a la llegada y utilización del acordeón, propone buscar su origen en los pueblos indígenas que habitaban la región antes de la Conquista y en la huella africana que llegó después, tal como nos tiene acostumbrados a través de su obra.










