Las bancas de la iglesia San Antonio de Padua, del corregimiento de Badillo, está llena de bancas con títulos familiares y comunitarios en el respaldo, agregando así una nota tradicional más a un conjunto de detalles que hacen especial el lugar y sus feligreses.
Pero eso también se suma a otros detalles negativos que se contemplan desde afuera de este monumento nacional; tiene paredes gruesas de adobe que están sufriendo con las goteras, unas puertas de cedro puro que miden unos cuatro metros de altura, y que están en peligro de caer por sus bases maltratadas por los años.
Los feligreses corren riesgos y por eso ya no las abren de par en par.






