Bastó un mensaje de WhatsApp para ponerme en contacto con Carlos Malo, el cantante y compositor barranquillero que, a partir de 1990, grabó varios trabajos discográficos que lo hicieron destacar en el mundo musical vallenato. Los primeros, y más exitosos, los hizo junto al acordeonero Gustavo Maestre.
Tras acordar la entrevista, nos citamos en la plaza de comidas de un centro comercial ubicado en la carrera 38, después de la calle 72, en Barranquilla. La hora señalada eran las nueve de la mañana, convencidos de que el lugar estaría tranquilo. Sin embargo, la música estridente nos obligó a cambiar de sitio: nos fuimos a la cafetería del supermercado del mismo edificio. Mientras caminábamos hacia allí, Carlos comentó:
—Mi vocación de músico proviene de El Carmen de Bolívar, la tierra de mi abuelo, el poeta Néstor Augusto Malo Madrid. También la heredé de mi padre, Guido Augusto Malo, un barranquillero de voz prodigiosa, intérprete de boleros, que por razones económicas no pudo dedicarse a la música.











