Los afectados señalan que el predio pertenece al campesino Eduardo Ferreira, quien habría trabajado durante más de cuatro décadas para conseguir la propiedad. Sin embargo, actualmente la finca se encuentra en medio de un proceso relacionado con una investigación de extinción de dominio que inició contra el antiguo propietario del terreno, conocido con el alias de “Chonta”.
De acuerdo con la versión entregada por el hijo de Eduardo Ferreira a EL PILÓN, la finca de 32 hectáreas fue comprada en 2020 tiempo después de que el antiguo dueño fuera vinculado a investigaciones por presuntos nexos con el narcotráfico y el ELN. No obstante, aseguran que posteriormente el hombre fue absuelto de los cargos y regresó al país con una resolución judicial favorable.
“Mi papá le compró a él y por comprarle se metió en el problema. El señor está libre, sin deberle nada a la justicia, y aun así no han investigado bien eso y están quitando las tierras sin tener en cuenta que se actuó de buena fe”, expresó el familiar.
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