El departamento del Cesar tendrá que convivir en su futuro inmediato con dos crisis. La pandemia del coronavirus y el marchitamiento progresivo de la industria carbonífera. Así lo hemos sostenido en anteriores escritos. Más vale entonces empezar a prepararnos para atender lo urgente y lo importante, aquí sí es verdad que lo uno no le da plazo a lo otro.
Lo de la pandemia es universal y desde CESORE ya nos hemos pronunciado sobre una serie de recomendaciones para reactivar la economía regional, sin embargo, hay que pensar más allá de la pandemia y nos referimos a qué debe hacer el departamento cuando se acabe la actividad económica que representa 42 % del PIB? ¿Con qué reemplazar sus ingresos para inversión más cuantiosos que dependen de las regalías del carbón?
















