Es difícil encontrar un dirigente en Colombia que durante su trayectoria pública haya tenido tanto que ver con la búsqueda de la paz como Horacio Serpa. Desde sus inicios en Barrancabermeja, pasando por los diálogos de Belisario Betancur con las Farc, la paz con el M-19 en la era Barco, las negociaciones de Tlaxcala y Caracas en el gobierno Gaviria, hasta llegar a sus esfuerzos de reconciliación con las Farc, el ELN y las AUC como ministro del Interior de Samper.
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Después, su posición como candidato presidencial en 1998 y 2002, y finalmente su papel como senador y jefe de la bancada liberal en la implementación de los acuerdos del gobierno Santos con las Farc. Se puede afirmar, sin exageración, que el conflicto y la búsqueda de la paz acompañaron siempre la intensa carrera política de Serpa, desde sus inicios como manzanillo local en su querida Barranca, hasta el fin de sus 50 años de exitosa vida pública como estadista en Bogotá.
















