Los recientes hechos ocurridos en el departamento de Cesar que involucran a grupos armados, como el secuestro del ganadero Andrés José Herrera Orozco, en zona rural de Pailitas, y la quema a una maquinaria en una finca del corregimiento La Zapatosa de Tamalameque, donde también dejaron la bandera del ELN, encienden las alarmas en algunos sectores de la sociedad que ven necesario una mayor presencia del Estado en la región.
De acuerdo a una alerta temprana emitida a mediados del pasado mes de agosto por la Defensoría del Pueblo, en el departamento las poblaciones de varias veredas de los municipios de Chimichagua y Curumaní, que colindan con la zona limítrofe de la Serranía del Perijá y el Catatumbo, Norte de Santander, se encuentran en situación de riesgo por la aparente presencia de grupos al margen de la ley.
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