Por Mariaruth Mosquera/ EL PILÓN
Hazaña es una “acción de gran valor y esfuerzo”. Por ejemplo, que en estos tiempos un muchacho de 20 años con cerca de doce mil seguidores en Instagram tenga la valentía de hacer un ayuno de redes sociales por varias semanas para atender las demandas de su arte y su proyección. Hazaña es que este muchacho llegue a una competencia junto con muchos otros tan talentosos como él y establezca un punto diferencial que lo catapulte a la dignidad de rey, y no de cualquier rey, sino del emblema principal de un folclor que es patrimonio universal: Francisco Moscote, ‘El Hombre’, máximo ícono del vallenato.
















