La serie de diligencias judiciales, capturas y acusaciones que como ‘fantasma’ ha perseguido la carrera política del alcalde de Curumaní, Henry Chacón Amaya, tuvo su origen en el crimen de la concejala Cristina López de Moreno, ocurrido el 26 de noviembre de 2003 en ese mismo municipio.
A ella la recuerdan como una dirigente que no se sometió a las políticas paramilitares que para la época era a costa de ‘sangre y fuego’. Por eso, sujetos vestidos de civil y armados ingresaron a la finca El Progreso, preguntando por ella y posteriormente la sacaron a unos quince metros del predio para asesinarla a sangre fría de impactos de bala. Todo sucedió luego que los hombres encerraran en una habitación a las personas que acompañaban a López en la finca.
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