Largas filas y conductores desesperados es la constante en la mayoría de estaciones de servicio de la capital del Cesar, donde quedó en evidencia que sin combustible de contrabando los dos millones y medio de galones mensuales asignados por el Ministerio de Minas y Energía son insuficientes para abastecer a la ciudad.
La situación se ha ido agudizando con el pasar de los días, monumentales filas de conductores en búsqueda de gasolina y ACPM para surtir sus vehículos, desde que el Presidente de Venezuela cerró la frontera con Colombia evitando que el combustible venezolano sea contrabandeado a territorio colombiano.
Ante la alza en el combustible ilegal que antes del cierre de la frontera abastecía los departamentos de Cesar y La Guajira, el nacional es el más apetecido por los conductores que por el desespero por tanquear sus vehículos han protagonizado enfrentamientos con los surtidores o bomberos, al punto que ha tenido que intervenir la Policía.
















