14 marzo, 2019

En riesgo el archivo histórico de Valledupar

En la casa donde operaba la Academia de Historia se guarda un archivo notarial con documentos que tienen más de 300 años de antigüedad. Sin embargo, las instalaciones no son aptas para este tipo de documentos.

Luego de varios años cayéndose a pedazos, se espera que en los próximos días inicie la renovación de la casa Villazón, sede de la antigua Academia de Historia del Cesar y donde reposan normalmente los archivos de lo que se considera la Biblioteca Municipal y uno de los registros notariales más antiguos y destacados del país.

Por la renovación de la decadente infraestructura, los libros que pertenecen al municipio fueron trasladados al Parque de la Leyenda Vallenata, donde están guardados en cajas esperando a la construcción de una biblioteca municipal o el regreso a la casona ubicada en la calle 15, junto a la Catedral del Rosario.

En las tejas de la casa de la Academia de Historia abundan las goteras. En época de invierno, las lluvias causan estragos. Foto/JOAQUÍNRAMÍREZ

Pero por su antigüedad, el tesoro es el archivo notarial llamado Archivo Histórico Pedro Castro Trespalacios. “Aquí está todo lo que éramos como ciudad, quiénes hacían negocios en este territorio, cuáles eran las familias más reconocidas. Es nuestra historia”, así lo define Francisco Valle Cuello, quien aparece como director de la Academia de Historia del Cesar en una resolución firmada por Ernesto Palencia, el primer presidente y quien estuvo en el cargo hasta el día de su muerte. Sin embargo, Valle Cuello no es reconocido por otros miembros de las directivas.

El archivo notarial no fue trasladado al Parque de la Leyenda porque no se contaba con el personal para trasladarlo y se corría el peligro que se registraran daños.

Por eso, fueron llevados a un cuarto de atrás de la casa de la academia, encerrados con candados y organizados en estantes junto a las piezas de arqueología.

Aunque están ordenados, ni el lugar donde normalmente se guardan, menos en el provisional, cumple con las exigencias científicas para guardar este tipo de archivo colonial que exige parámetros de temperatura y cuidado.

¿QUÉ HAY EN LOS ARCHIVOS NOTARIALES?

Los expertos y quienes han manejado de cerca el archivo aseguran que son cerca de 1.000 tomos de registros, todo lo relacionado con los negocios desde la época colonial hasta 1985.
Eso significa que hay registro de lo que se firmó, los acuerdos privados, escrituras de propiedad, testamentos, entre otros, para el año de 1727, casi un siglo antes de la independencia.

El historiador Tomás Darío Gutiérrez (der) es uno de los fundadores de la liquidada Academia de Historia del Cesar. Francisco Valle fue presidente de la Academia. Foto/Andrés Llamas Nova

Eso sumado a los documentos de la venta o la liberación de esclavos, registros estadísticos de cuántos habitantes se movían en el territorio y el lugar de procedencia de los esclavos. Según los historiadores, las notarías nacen cuando el Estado decide empezar a tomar registro cuantificados de lo que pasaba en la república, poder que antes era de la Iglesia católica, quienes guardan los registros más antiguos de la región.

En su labor de tomar la información, el Estado empleó a los amanuenses, encargados de copiar escritos, pasarlos a limpio o escribir al dictado.
Los tomos llegaron a Valledupar desde Valencia de Jesús para la época de la Independencia, cuando el hoy corregimiento era más importante que la capital del Cesar.

“El archivo notarial de Valledupar lo conozco como uno de los mejores del país. Se lo aprendí a Aquiles Escalante, uno de los mejores antropólogos del país y mi profesor de universidad. Me decía que cuando regresara a Valledupar me hiciera cargo del archivo notarial. Colombia conoce el hierro quemador que se usó para marcar a los negros esclavos gracias a que se encontró en Valledupar. Sabemos el origen cultural de los pueblos que llegaron, yoruba, senegaleses, porque ahí aparece. Y como eso hay mil cosas más”, explicó el historiador Tomás Darío Gutiérrez, y encargado de la Oficina de Cultura de Valledupar.

De color rojo, los tomos esperarán en ese salón los dos meses que durará la renovación de la casa, según reza en el contrato que firmó la Alcaldía por un valor de $191 millones con el contratista Consorcio Academia 2018.
Para hacer el traslado de esos libros la Secretaría de Obras pidió asesoría para la manipulación, embalaje y traslado de los documentos para otro lugar de la ciudad mientras se termina de ejecutar la obra la Archivo General de la Nación.

Los cuartos donde estaban los libros y archivos están vacíos por la remodelación que se espera empiece en los próximos días. Foto/JOAQUÍNRAMÍREZ

EL DETERIORO DE LA CASA DE HISTORIA

“Actualmente, el estado de conservación del inmueble se encuentra en avanzado deterioro, presentando filtraciones de agua desde la cubierta de teja en barro por falta de impermeabilización, de la pisa adosada a la Catedral y al desprendimiento de algunas tejas, desprendimiento de pañetes en algunos muros, problemas de estructuras, presencia de comején en la estructura en madera de la cubierta, carpintería en madera de ventanas y puertas deterioradas y con faltantes de elementos, presencia de hongos y deterioro en piso por fracturas de algunas baldosas, y aleros muy cortos lo que hace que los muros se laven y se inunden los espacios a través de las ventanas”, lo anterior es la descripción del estado de la casa de historia del Cesar en el estudio previo hecho por la Alcaldía para realizar la contratación.

Foto: Joaquín Ramírez.

LA CORRUPCIÓN TOCÓ LA HISTORIA

Hace algunos años la corrupción hizo daño a los archivos de historia de Valledupar. Es que cuando el historiador Tomás Darío Gutiérrez intentaba trasladar los libros a la morada provisional en el Parque de la Leyenda, encontró varias publicaciones históricas descuadernadas.
“Probablemente después haya que responder por el mal estado de estos libros que no se ha trasladado de la forma correcta. Pero hemos encontrado que un alto porcentaje de los libros están descuadernados. Al preguntar por la razón de que esos libros están así, fue parte de un proyecto muy buen intencionado según el cual esa biblioteca iba a ser digitalizada, había que pasar cada libro, hoja por hoja a una máquina. Según se me dice se empezó la ejecución del contrato y eso quedó por la mitad”, aseguró el historiador Gutiérrez.

El proyecto iniciado hace 14 o 15 años por administraciones municipales, en vez suplir la necesidad de digitalizar para salvaguardar la información histórica, destruyó varios tomos de historia.
Quien mejor definió el estado en los que se encontraban los archivos históricos de Valledupar fue uno de los celadores de la casa de la Academia hace varios años: “El techo se llueve y no la han arreglado, cuando llueve me toca buscar papel para tapar los libros, las vigas se están pudriendo, eso es por falta de mantenimiento y los hongos junto al comején están acabando con esto”.

En estos momentos, la Alcaldía de Valledupar paga el servicio de celaduría privada, por estos días, el servicio es a medias porque los cerca de 1.000 tomos del archivo notarial están en el patio y los libros en el Parque de la Leyenda.

LAS DEUDAS DE LA ACADEMIA DE HISTORIA

La Academia de historia del Cesar está en liquidación por el no pago de impuestos. Las luchas internas terminaron afectando a esta figura privada que se ha hecho cargo del cuidado de los archivos municipales por más de 30 años. Con la muerte del primer y único presidente, Ernesto Palencia, comenzó la decadencia.

Sin embargo, según César Sánchez, quien es vicepresidente de la Academia y reconoce como presidente a Adalberto Márquez, “se está uniendo el dinero para pagar esas deudas”. Pero ha sido Francisco Valle el considerado guardián, respondiente y quien atiende a los medios de comunicación y visitantes en la casa Villazón; de hecho fue quien hizo posible e inauguró la Hemeroteca Lolita Acosta.

Dentro de la casa hay una placa con los primeros directivos de la Academia y en destacado está el nombre del exsecretario del Senado, Pedro Pumarejo, quien gestionó en el Congreso de la República los recursos por $200 millones alrededor para comprar la casa que pertenecía a Miguel Villazón y Julia Baquero.

Así, la Academia de Historia del Cesar debe quedar a paz con las deudas y actualizar su registro en la Cámara de Comercio para que siga con la figura de comodato de la casa de historia del Cesar. En ese sentido, según Sánchez

“la construcción histórica no se puede utilizar para otro fin”.
Si no se cuida el archivo notarial, seguramente las generaciones no perdonarán el haber descuidado documentos del valor histórico y patrimonial. De alguna forma la historia castigará a los presentes si ese archivo notarial se daña.

Por: DEIVIS CARO DAZA/ EL PILÓN
defancaro1392@gmail.com

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