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Principal - 7 mayo, 2019

El sistema de semáforos de Valledupar está desactualizado

Aunque la ciudad cuenta con una Central Semafórica, que debería tener el control de todas las intersecciones, debido a la falta de la contratación para programar el sistema son los técnicos e ingenieros quienes asumen el arreglo directo de estos elementos.

La intersección de la carrera séptima es una de las que se encuentra con más frecuencia de manera intermitente. 

Joaquín Ramírez.
La intersección de la carrera séptima es una de las que se encuentra con más frecuencia de manera intermitente. Joaquín Ramírez.

En muchas zonas de Valledupar se experimenta una gran congestión vehicular sobre la cual se trabaja buscando diferentes medidas para aliviar la problemática. Dentro de uno de los elementos utilizados para este fin se encuentran los semáforos que cumplen con la función de regular el tanto el paso vehicular como de peatones.

Sin embargo, en Valledupar en muchas ocasiones se genera la sensación de que no son suficientes, que no operan de la manera adecuada y además generan problemas en la movilidad.

“No funcionan bien, hay demasiados, no están sincronizados y un poco no sirven”, expresó Iván Vence, habitante de la ciudad y quien generalmente se traslada entre los diferentes lugares en su carro.

Las variaciones del fluido eléctrico son el principal motivo para que los semáforos presenten fallas. Foto: Joaquín Ramírez.

A pesar de esto, como explicó el secretario de Tránsito y Transporte de Valledupar, Víctor Arismendy Arias, cada intersección semafórica se administra de forma independiente y los daños que presentan algunos de ellos o intermitencia se da por dos razones: la variaciones de voltaje, porque todos los semáforos están conectados con la red de Electricaribe, y el vandalismo, porque hay personas que se roban los cables, piezas de los semáforos o los dañan. “Hemos sorprendido a gente tirándole piedras a las luces por ejemplo”, sostuvo el funcionario.

Sobre la determinación de poner algunas de estas señales a funcionar de manera intermitente, en algunos sectores y a ciertas horas del día, y que es un panorama que se ha vuelto recurrente en zonas como la carrera 15 o la carrera séptima, Arismendy Arias indicó que “hay muchos, por ejemplo los de la glorieta en el Pedazo de Acordeón en las horas valle (que no son pico), están programados para que entren en intermitencia automáticamente. Dependiendo de las condiciones de tráfico se hacen los ajustes a ellos”.

En este sentido hizo referencia a que para los días de Semana Santa y Festival Vallenato, que la plaza Alfonso López estuvo cerrada, decidieron apagar técnicamente los semáforos de la séptima. De igual manera puso de ejemplo que en la glorieta Pedazo de Acordeón en las horas valle (que no son pico) los semáforos están programados para que entren en intermitencia automáticamente, mientras que ahora en la rotonda Los Músicos, por la ampliación, también se les cambia la programación y el funcionamiento a los semáforos y está restringido el paso por allí en ambas avenidas.

EL PANORAMA:

La capital del Cesar cuenta en la actualidad con 66 intersecciones semafóricas que dependen del suministro de energía eléctrica por lo cual, como manifestó el secretario de Tránsito, con las variaciones del servicio se presentan las fallas de los semáforos que son las que generalmente encuentran los ciudadanos. Esto se incrementa cuando se atraviesa la temporada de lluvia precisamente porque el fluido presenta alteraciones.

La Central Semafórica está funcionando actualmente más como una bodega que como un centro que maneje todo el sistema de las intersecciones en la ciudad. Foto: Joaquín Ramírez.

Para contrarrestar esto en el municipio se tiene priorizado un proyecto con el cual los semáforos dependan en su lugar de energía solar.
Hasta el momento solo las cuatro nuevas intersecciones semafóricas, que están previstas sean instaladas en un plazo máximo de tres meses, serán las que cuenten con esta clase de sistema.

Las mismas estarán ubicadas: en la avenida Simón Bolívar con calle 36, en el sector conocido anteriormente como los kioskos de la Y, otra en la calle 44 con carrera 25 en la entrada de Mareigua, otro en la avenida Los Militares a la entrada del barrio Ciudadela 450 Años, y una vez termine la intervención vial entre la glorieta La Chicha Maya y la ciudadela Don Alberto también habrá otra intersección semafórica.

En cuanto al mantenimiento y control que se le hace hasta ahora a estas señales, Arismendy Arias indicó que cuenta con un equipo técnico integrado por cuatro personas dedicadas a estar ante cualquier eventualidad los 365 días del año pendientes y atendiendo cualquier problema que se presente con la red de semáforos.

Para tener conocimiento de los mismos se hace uso de la línea 123 de la Policía Nacional que mantiene comunicación directa con dichos funcionarios, también a través de los agentes de tránsito y por último por contacto directo de los ciudadanos con los técnicos.

¿Y LA CENTRAL SEMAFÓRICA?

Para dar manejo a todo este sistema la ciudad cuenta con una oficina en la que debe llevarse todo el control de las diferentes intersecciones semafóricas y su correcto funcionamiento.

“La central solamente son servidores y computadores, lo que trabaja en sí son cada intersección. En la central lo que se hace es programar”, expresó Arismendy Arias.

A pesar de que el lugar cuenta con diferentes equipos que en efecto sirven para tener el control de las señales mencionadas, hace aproximadamente un año no se ha actualizado el sistema de programación de las mismas y por este motivo no se tiene el control directo desde allí, situación que obliga a que sean los técnicos e ingenieros los que se deban desplazar hasta cada intersección a cumplir con la debida reparación cuando un semáforo presenta problemas.

“En estos momentos no tenemos la comunicación que es que desde allí estén viendo todo, ahora mismo no hay eso porque no se ha contratado”, dijo Guanerges Salcedo Guerra, uno de los técnicos de semáforos que trabaja en la ciudad.

Al tiempo, declaró Salcedo Guerra, para responder a toda la necesidad lo que hacen es dividirse entre los diferentes sectores de Valledupar.
De esta forma cada técnico y los ingenieros, uno civil especializado en vías y otro electrónico, son los encargados por cuadrantes de resetear un semáforo cada vez que lo necesiten. Además, reiteró que el aviso de una irregularidad con cualquiera de estas señales lo reciben por medio de llamadas telefónicas, ya sea de la misma comunidad que los conoce, de las autoridades o los agentes de tránsito.

Con relación al tiempo que demandan para dar una solución, sostuvo que generalmente son entre cinco y 10 minutos que emplean para volver a poner en funcionamiento los aparatos.

Entre tanto reconoció que mientras se está esperando la etapa contractual para que empiece nuevamente el proceso de sincronización de todas estas señales, cuando alguno presenta intermitencia cualquiera de estas personas es la que acude a dar una solución.

“Las fallas no duran mucho porque inmediatamente entra en intermitencia uno va y soluciona”, agregó Salcedo Guerra.
Pero para muchos en la ciudad sigue faltando más trabajo en este sentido. En el caso de Edgar Rueda, habitante de la ciudad y quien también se moviliza en automóvil, los tiempos que se estipulan para los semáforos no permiten que haya un flujo adecuado de los vehículos y también los afecta el hecho que “ahora en las noches tienen la costumbre de que no funcionan y eso empeora la situación”.

Precisamente para contrarrestar esta sensación entre conductores y peatones debería volver a funcionar un sistema que sincronice adecuadamente las intersecciones.

“Están los equipos, lo que falta es la conexión que requiere la contratación con personal especializado que sea el que ajuste el sistema a utilizar porque los demás elementos sí están”, sentenció Salcedo Guerra.

Por: Daniela Rincones Julio / EL PILÓN
[email protected]

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7 mayo, 2019

El sistema de semáforos de Valledupar está desactualizado

Aunque la ciudad cuenta con una Central Semafórica, que debería tener el control de todas las intersecciones, debido a la falta de la contratación para programar el sistema son los técnicos e ingenieros quienes asumen el arreglo directo de estos elementos.


La intersección de la carrera séptima es una de las que se encuentra con más frecuencia de manera intermitente. 

Joaquín Ramírez.
La intersección de la carrera séptima es una de las que se encuentra con más frecuencia de manera intermitente. Joaquín Ramírez.

En muchas zonas de Valledupar se experimenta una gran congestión vehicular sobre la cual se trabaja buscando diferentes medidas para aliviar la problemática. Dentro de uno de los elementos utilizados para este fin se encuentran los semáforos que cumplen con la función de regular el tanto el paso vehicular como de peatones.

Sin embargo, en Valledupar en muchas ocasiones se genera la sensación de que no son suficientes, que no operan de la manera adecuada y además generan problemas en la movilidad.

“No funcionan bien, hay demasiados, no están sincronizados y un poco no sirven”, expresó Iván Vence, habitante de la ciudad y quien generalmente se traslada entre los diferentes lugares en su carro.

Las variaciones del fluido eléctrico son el principal motivo para que los semáforos presenten fallas. Foto: Joaquín Ramírez.

A pesar de esto, como explicó el secretario de Tránsito y Transporte de Valledupar, Víctor Arismendy Arias, cada intersección semafórica se administra de forma independiente y los daños que presentan algunos de ellos o intermitencia se da por dos razones: la variaciones de voltaje, porque todos los semáforos están conectados con la red de Electricaribe, y el vandalismo, porque hay personas que se roban los cables, piezas de los semáforos o los dañan. “Hemos sorprendido a gente tirándole piedras a las luces por ejemplo”, sostuvo el funcionario.

Sobre la determinación de poner algunas de estas señales a funcionar de manera intermitente, en algunos sectores y a ciertas horas del día, y que es un panorama que se ha vuelto recurrente en zonas como la carrera 15 o la carrera séptima, Arismendy Arias indicó que “hay muchos, por ejemplo los de la glorieta en el Pedazo de Acordeón en las horas valle (que no son pico), están programados para que entren en intermitencia automáticamente. Dependiendo de las condiciones de tráfico se hacen los ajustes a ellos”.

En este sentido hizo referencia a que para los días de Semana Santa y Festival Vallenato, que la plaza Alfonso López estuvo cerrada, decidieron apagar técnicamente los semáforos de la séptima. De igual manera puso de ejemplo que en la glorieta Pedazo de Acordeón en las horas valle (que no son pico) los semáforos están programados para que entren en intermitencia automáticamente, mientras que ahora en la rotonda Los Músicos, por la ampliación, también se les cambia la programación y el funcionamiento a los semáforos y está restringido el paso por allí en ambas avenidas.

EL PANORAMA:

La capital del Cesar cuenta en la actualidad con 66 intersecciones semafóricas que dependen del suministro de energía eléctrica por lo cual, como manifestó el secretario de Tránsito, con las variaciones del servicio se presentan las fallas de los semáforos que son las que generalmente encuentran los ciudadanos. Esto se incrementa cuando se atraviesa la temporada de lluvia precisamente porque el fluido presenta alteraciones.

La Central Semafórica está funcionando actualmente más como una bodega que como un centro que maneje todo el sistema de las intersecciones en la ciudad. Foto: Joaquín Ramírez.

Para contrarrestar esto en el municipio se tiene priorizado un proyecto con el cual los semáforos dependan en su lugar de energía solar.
Hasta el momento solo las cuatro nuevas intersecciones semafóricas, que están previstas sean instaladas en un plazo máximo de tres meses, serán las que cuenten con esta clase de sistema.

Las mismas estarán ubicadas: en la avenida Simón Bolívar con calle 36, en el sector conocido anteriormente como los kioskos de la Y, otra en la calle 44 con carrera 25 en la entrada de Mareigua, otro en la avenida Los Militares a la entrada del barrio Ciudadela 450 Años, y una vez termine la intervención vial entre la glorieta La Chicha Maya y la ciudadela Don Alberto también habrá otra intersección semafórica.

En cuanto al mantenimiento y control que se le hace hasta ahora a estas señales, Arismendy Arias indicó que cuenta con un equipo técnico integrado por cuatro personas dedicadas a estar ante cualquier eventualidad los 365 días del año pendientes y atendiendo cualquier problema que se presente con la red de semáforos.

Para tener conocimiento de los mismos se hace uso de la línea 123 de la Policía Nacional que mantiene comunicación directa con dichos funcionarios, también a través de los agentes de tránsito y por último por contacto directo de los ciudadanos con los técnicos.

¿Y LA CENTRAL SEMAFÓRICA?

Para dar manejo a todo este sistema la ciudad cuenta con una oficina en la que debe llevarse todo el control de las diferentes intersecciones semafóricas y su correcto funcionamiento.

“La central solamente son servidores y computadores, lo que trabaja en sí son cada intersección. En la central lo que se hace es programar”, expresó Arismendy Arias.

A pesar de que el lugar cuenta con diferentes equipos que en efecto sirven para tener el control de las señales mencionadas, hace aproximadamente un año no se ha actualizado el sistema de programación de las mismas y por este motivo no se tiene el control directo desde allí, situación que obliga a que sean los técnicos e ingenieros los que se deban desplazar hasta cada intersección a cumplir con la debida reparación cuando un semáforo presenta problemas.

“En estos momentos no tenemos la comunicación que es que desde allí estén viendo todo, ahora mismo no hay eso porque no se ha contratado”, dijo Guanerges Salcedo Guerra, uno de los técnicos de semáforos que trabaja en la ciudad.

Al tiempo, declaró Salcedo Guerra, para responder a toda la necesidad lo que hacen es dividirse entre los diferentes sectores de Valledupar.
De esta forma cada técnico y los ingenieros, uno civil especializado en vías y otro electrónico, son los encargados por cuadrantes de resetear un semáforo cada vez que lo necesiten. Además, reiteró que el aviso de una irregularidad con cualquiera de estas señales lo reciben por medio de llamadas telefónicas, ya sea de la misma comunidad que los conoce, de las autoridades o los agentes de tránsito.

Con relación al tiempo que demandan para dar una solución, sostuvo que generalmente son entre cinco y 10 minutos que emplean para volver a poner en funcionamiento los aparatos.

Entre tanto reconoció que mientras se está esperando la etapa contractual para que empiece nuevamente el proceso de sincronización de todas estas señales, cuando alguno presenta intermitencia cualquiera de estas personas es la que acude a dar una solución.

“Las fallas no duran mucho porque inmediatamente entra en intermitencia uno va y soluciona”, agregó Salcedo Guerra.
Pero para muchos en la ciudad sigue faltando más trabajo en este sentido. En el caso de Edgar Rueda, habitante de la ciudad y quien también se moviliza en automóvil, los tiempos que se estipulan para los semáforos no permiten que haya un flujo adecuado de los vehículos y también los afecta el hecho que “ahora en las noches tienen la costumbre de que no funcionan y eso empeora la situación”.

Precisamente para contrarrestar esta sensación entre conductores y peatones debería volver a funcionar un sistema que sincronice adecuadamente las intersecciones.

“Están los equipos, lo que falta es la conexión que requiere la contratación con personal especializado que sea el que ajuste el sistema a utilizar porque los demás elementos sí están”, sentenció Salcedo Guerra.

Por: Daniela Rincones Julio / EL PILÓN
[email protected]