LA BIENVENIDA
El galeón se detuvo con todas las velas abajo. De cubierta, con garruchas de cuerdas y poleas bajaron un batel en el cual venía el nuevo gobernador en compañía de su esposa, un confesor de los agustinos y otra persona más de su guardia que sostenía entre sus manos un pendón de guadamecí hecho con piel de becerro, en el cual estaba dibujado el escudo heráldico de la Casa de Austria, la dinastía reinante entonces en España.











