Nos sigue preocupando el manejo de la alimentación que diariamente se les proporciona a los niños en los hogares infantiles y centros de desarrollo infantil (CDI) del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en Valledupar. Después de conocer sobre los tres brotes de intoxicaciones masivas registrados en los últimos ocho días, conocimos los alarmantes resultados de las inspecciones sorpresa que la Secretaría de Salud Municipal realizó el miércoles a seis hogares en el barrio Villa Corelca, sector donde se registró la más reciente calamidad.
Infraestructuras inadecuadas, falta de higiene y proveedores no certificados, hacen parte de los hallazgos de las autoridades que suspendieron provisionalmente el suministro alimentos en algunos de los hogares de atención a la primera infancia. En la mayoría de las casas donde funcionan los hogares infantiles no hay filtros de agua, otro riesgo latente.
De buena fuente, conocimos que el ICBF solo paga 2.815 pesos diarios para la alimentación de cada niño en dicho hogares; cifra insignificante para incluir desayuno, almuerzo y merienda, cumpliendo con el aporte nutricional estipulado en las minutas de la entidad. Este valor irrisorio podría estar llevando a los proveedores a comprar productos de baja calidad, lo cual es imperdonable.





