13 abril, 2019

El color naranja del alcalde que va más allá de la economía

La indumentaria del mandatario se ha convertido en una señal de su identidad y pese a las críticas la utiliza para enviar un mensaje con relación a la promoción de la industria creativa.

Por: Daniela Rincones Julio / EL PILÓN
daniela.rincones@elpilon.com.co

En medio de la bulla incesante que produce el trabajo permanente de los obreros que realizan la adecuación de la plaza Alfonso López, reabierta al público de Valledupar desde hoy, esperamos por varios minutos para conversar con quien lidera tan comentada obra que ha tenido, a partes iguales, defensores y detractores.

Se trata del alcalde Augusto Daniel Ramírez Uhia, a quien llegamos atraídos por una inquietud que también le ha generado innumerables críticas: su vestimenta a fin con la economía naranja y la promoción que busca hacer de esta, la cual considera fortaleza y vía futura para esta capital.

Aunque el punto era averiguar sobre este particular uniforme que ha convertido Ramírez Uhia en su seña de identidad, era inevitable ahondar en otros temas que no se pueden ignorar ante el panorama que vive la ciudad y que hoy llevan todas las miradas a su corazón, la plaza.

Tras entrar en el despacho, secundados por parte del equipo de trabajo que acompaña al mandatario incondicionalmente, pudimos comprobar el estrés y la urgencia que se manejaba en las horas previas a uno de los actos que ha sido anunciado con más suntuosidad; como el mismo dirigente nos recordó, vendrá un vuelo chárter con los integrantes de la Filarmónica de Bogotá que brindará una presentación a los asistentes.

En medio de los ojos que nos observaban y acompañaban atentos la entrevista se encontraba uno de los miembros del gabinete, confundido en medio de la premura por entregar la plaza lista como uno de los trabajadores de la plaza; ataviado con botas, gorra, poncho para evitar el polvillo y un suéter que da muestras de la exposición en la obra.

Pero el objetivo no lo descuidamos. Tras terminar de atender una llamada y ubicarse en su puesto del despacho donde hay claras alusiones a todo lo que pregona; Dios, familia, economía naranja, etc, empezamos a indagar por lo que nos traía hasta aquí.

La particular manera en que el mandatario ha hecho parte de su día a día el color naranja como elemento para promocionar a esta ciudad con el objetivo de convertirla en distrito naranja y alineándola como uno de los lugares donde mejor se adopta este concepto que ha defendido el actual presidente de la República, Iván Duque Márquez, no ha pasado desapercibido.

Sobre esto, precisó que cuando celebró su último cumpleaños en Patillal, aunque pidió a los asistentes que llevaran ropa para los niños y cumplieron con la solicitud, también le obsequiaron con un detalle naranja. “En este momento puedo tener como 12 camisas diferentes y los diseñadores me han regalado. Ellos vienen y me regalan; Alex Baute, Beto Araujo, Darío Valencia, Jose Cuello que me ha mandado”, explica.

A la vez, indica que la que usa durante la entrevista se la repitieron como cuatro veces; algunas talla M y otras L, ante lo cual tuvo que mandarlas a arreglar porque es talla M. “Tengo como cuatro igualitas, no me da tiempo para ponérmelas, entonces tengo muchas prendas naranja a partir de mi cumpleaños en Patillal”.

Sin embargo; no podíamos ignorar que este color, una combinación del rojo con el amarillo, hace parte de su armario desde tiempo atrás. “Yo venía usando camisas naranjas, claro, promoviendo la economía naranja, venía en eso, pero tenía tres o cuatro y eso aumentó. Es el uniforme de trabajo junto a la blanca con los colores de la bandera”, relató el mandatario, al tiempo que mostró a detalle cómo cada accesorio que porta hace una alusión particular a la ciudad.

Igual no niega que con el tema de la economía naranja ha tratado de darle un impulso al color, que es el relacionado con la cultura, el arte, el talento y el conocimiento, desde este concepto. A la par reconoce que la dinámica ya se ha extendido hasta su familia y colaboradores de la Alcaldía.

En cuanto a los días que precisa para portar estas prendas, sostiene que no hay una ocasión especial y que su ropa ‘de civil’ solo la usa los domingos para ir a la iglesia. “De resto lo que trato es de usar mi imagen pública para dar un mensaje”, reconoce, porque claramente aunque eso no lo haya puntualizado sí debe tener en cuenta a qué y dónde llegar de naranja, por eso no será casualidad que hoy durante la apertura de la tan comentada plaza se le vea de este tono.

Su mensaje apunta a establecer a Valledupar como ciudad naranja del país sustentado en la creatividad que aquí se encuentra. Aunque enfatiza en que es algo secundario, porque el color representa la economía de la cultura y con ello se está dando un mensaje, para él lo más importante es lo que hasta ahora han hecho y entonces reitera el tema de la infraestructura, uno de sus focos de administración, y se extiende a recordar los proyectos que ya son ampliamente conocidos con lo que para él se ha ido desvelando el ADN de la ciudad; destino turístico, cultural, ecológico, ciudad naranja.

¿Y cómo se está recibiendo el mensaje? Según Ramírez Uhia está surtiendo efectos, algo que para él reflejan incluso las críticas que le llegan por sus prendas y que le dan a entender que el tema está en el lenguaje. “Eso da un mensaje, mis celulares desde hace mucho rato de naranja, tengo reloj naranja, lapicero naranja, tengo dos pares de zapatos naranjas, prendas naranjas”. A pesar de esto, muchas personas mantienen sus dudas.
Por un momento recuerda cómo las artes y sus diferentes expresiones se reúnen en este concepto para mover diferentes sectores como la hotelería, gastronomía, comercio, etc.

En cuanto a la incidencia que ha tenido esto para que las personas se interesen, compren o contraten a gente creativa del municipio, no titubea para decir que ha sido “total” y destaca la fundación naranja que han creado algunos valduparenses, aunque revela que han estado impulsados por la administración.

Sobre la relación que ha tenido su notable interés por este tema con su recorrido como músico, repite ese “total” y expresa: “Yo soy cantante, soy músico, soy de acá. Sé qué es nuestra música, qué transmite, qué podemos llegar a hacer con nuestra música”.

Y así, llega al punto sensible que hay hoy entre los ciudadanos; quienes en medio de discusiones por inseguridad, desempleo, falta de acueductos regionales y otras necesidades, han sentado sus posiciones sobre la Plaza Alfonso López. Él defiende, claramente, que lo que va a pasar en Semana Santa y Festival Vallenato con relación a este lugar la gente no se lo imagina y llega al punto de atreverse a vaticinar que será el sitio más visitado de Colombia durante el mes de abril.

Al tiempo que eso se pueda comprobar, la administración en cabeza de Ramírez Uhia también debe hacer frente a la indagación preliminar que realiza la Procuraduría Regional del Cesar contra “funcionarios por determinar de la Alcaldía de Valledupar” tras la advertencia de medios de comunicación, entre ellos EL PILÓN, sobre posibles irregularidades en la contratación del proyecto de la plaza.

En este sentido, el mandatario se muestra confiado y asegura: “Se trata de una gran oportunidad de exponerle al ente de control cuáles fueron los argumentos técnicos y jurídicos para nosotros ampliar el plazo a dos meses, de los cuales ya va transcurrido uno”.

Y aquí se cita otro punto concerniente a la obra según lo cual, apunta el funcionario, que este contrato se tiene que ver con dos miradas; una de la plaza existente que apertura hoy y, la otra, la plaza ampliada que implica un metro y medio hacia la calle 15 y otra medida más o menos igual hacia la carrera sexta.

“No podemos ampliarla esos metros porque hay que hacer el cambio de las redes húmedas. Ya ese contrato está adjudicado, pero no podemos arrancar porque hay que terminar la calle y espacio público, y ese ya lo está adjudicando en los próximos días el Siva”, argumenta para sostener que la plaza no se entrega incompleta, sino que lo que está listo se da a la comunidad para las dos próximas festividades que se avecinan.

Mientras tanto habrá que esperar a ver qué tantos frutos da esta gran intervención. Pero, ¿qué se puede hacer en la nueva plaza que en la anterior no se pudiera?, después de meditarlo por segundos, el alcalde manifiesta: “La gente encontrará al templo de la música vallenata, donde nació nuestro folclor”, en alusión a lugar de donde surgió el ya reconocido Festival de la Leyenda Vallenata.

A partir de allí, cita que estará el monumento de la Revolución en Marcha con unas fuentes financiadas por privados, aunque el presupuesto para esta obra tras adición es en total de 9.870 millones de pesos. Jardineras, materas decorativas, ‘paseo del vallenato’, un sótano que hoy develaran con sus detalles; contará con el museo del vallenato, sala de prensa, oficina de turismo, punto de información turística, camerinos, baños públicos, rampas de acceso, entre otros pormenores son anunciados por el mandatario mientras las máquinas seguían en función de culminar la obra.

“Bueno, los ciudadanos juzgarán”, se atreve a decir y de eso no hay duda, juicios habrá, como hasta ahora, por algún tiempo más, porque juega otro punto importante: el tema de la pertinencia de una inversión como esta cuando hay otros factores que representan, según algunos, mayor prioridad. Allí apunta, como alguien que no deja cabos sueltos, a que en este gobierno se han hecho inversiones en diferentes frentes; hospitales, avenidas, instituciones, acueductos, reconversión laboral, entre otros.

Entre tanto, seguirá con sus prendas color naranja, sobre lo que al finalizar se muestra indiferente puesto que para él quiénes deben juzgar si le queda bien son quienes lo ven. “Como le gusta a mi esposa, entonces yo me conformo con lo que me diga mi esposa. No estoy interesado en si a otra persona le parece bien o no”, sentencia.

Indudablemente habrá reacciones y hoy, sobre todo, las tertulias del Valle del Cacique Upar tendrán entre su baraja de opciones un muy buen tema sobre el cual hacer diferentes reflexiones.