Desde el punto de vista comercial, el crecimiento urbanístico desafía a los centros históricos. Los centros históricos tienen su propio concepto. En 1977 fueron definidos como todos aquellos asentamientos humanos vivos, condicionados por una estructura física proveniente del pasado, representativos de la evolución de un pueblo.
Según el Consejo Nacional De Política Económica y Social, con la creación de nuevas centralidades se va restando su importancia dentro de la estructura urbana y la dinámica económica de la ciudad. Es así como se llega a la conclusión que si esta tendencia no se revierte a tiempo es posible que se produzca el abandono, deterioro y posterior destrucción de esos sectores.
Pero reactivar el comercio en los centros históricos implica trabajar bajo los ordenamientos de las leyes que los protegen, sobre todo en las intervenciones a la infraestructura. En Valledupar, por ejemplo, hay bares, hoteles y restaurantes a su alrededor.











