Desde el momento mismo que se habló por primera vez del proyecto ‘Avenida del Río’ fueron muchas las voces que surgieron en torno a lo que eso impactaría a la ciudad, unas a favor y otras cuestionándolo por considerar que afectaría todo el ecosistema del río Guatapurí, poniendo en riesgo su conservación.
Tal vez lo que muchos no saben es que hace un siglo ya existía el río Guatapurí y un brazo que se extendía hasta muy cerca del entorno de la Plaza Alfonso López, de Valledupar, cuyos habitantes iban a bañarse y disfrutar de sus aguas.
Era lo que se conocía como “El camino viejo al río”, trayecto que hoy representa esa necesaria conexión vial, vehicular y especialmente de amplios senderos peatonales paralelos que deben unir a la zona céntrica de Valledupar con el río Guatapurí.
Hacemos esa evocación histórica para recalcar que, si bien el proyecto ‘Avenida del Río’ contempla una conexión de la ciudad con el río mediante las calles 12 y 21, según ha anunciado el secretario de Obras Departamental, Jorge Maestre, esa obra está echando de menos la necesidad de que se retome en toda su dimensión ‘El camino viejo del Río’.
Ese viejo camino no debe olvidarse porque constituía parte integral de la vida diaria de quienes habitaban la ciudad. Desde la Plaza Alfonso López los ciudadanos caminaban hasta el río a bañarse, compartir en familia o simplemente a refrescarse bajo el sol ardiente de la región. Ese antiguo trayecto hacia el brazo, la Acequia de La Ceiba, podría considerarse como una arteria cultural y social en razón a que permitía el encuentro frecuente entre todo el vecindario de esas épocas.
Los aspectos históricos de esa zona del río deben tenerse en cuenta justo ahora en pleno siglo XXI. Bienvenidas las obras viales modernas, pero no se debe dejar de lado precisamente ese vínculo que durante generaciones unió a la ciudad y en particular a su centro meridional con su afluente más emblemático.
Insistimos en que el proyecto ‘Avenida del Río’ parece olvidar, o ignorar, la importancia de restablecer y conservar una conexión directa, amplia y peatonal entre el centro histórico y el río Guatapurí.
Los expertos urbanísticos recomiendan que no se deben trazar vías solo para carros. Se trata de diseñar ciudad con memoria. De construir futuro respetando el pasado. ‘El camino viejo al Río’ no puede quedar reducido a una anécdota ni a un nombre nostálgico, lo mejor sería que lograra traducirse en una infraestructura real, con cómodos andenes, zonas verdes y espacios pensados para que los ciudadanos vuelvan a caminar, vivir y sentir esa conexión del río con la plaza Alfonso López y en especial con el centro de Valledupar.
Esperemos que en Valledupar no se cometan errores que ya han cometido otras ciudades del país que urbanizan sin tener en cuenta la idiosincrasia de su gente y su naturaleza, además de desconocer aspectos históricos.
Es el momento de exigir que la Avenida del Río se convierta en la oportunidad que muchos reclaman, en el sentido de reconciliar a la ciudad con su naturaleza, para devolverle al centro histórico su función de puerta de entrada a ese río que tantas historias guarda.
Además, los habitantes de la margen derecha, que una parte por la obra vial, podrían ser legalizados, ‘viven el centro’. Recuperar esos barrios y/o reubicarlos —y conectarlos— es determinante para la seguridad del Centro tradicional.
Sin duda alguna las aguas heladas del Guatapurí siguen siendo símbolo de la vallenatía, por ello el ‘Camino viejo al Río’ debe ser la representación de nuestra voluntad de preservar la esencia de Valledupar. Que eso no se borre nunca de la memoria de los vallenatos.






