La margen derecha del río Guatapurí a su paso por la ciudad ha sido ocupada en buena parte por viviendas pobres de desplazados de la violencia y de migrantes. Con los fuertes inviernos son presa del temor y la incertidumbre; por estar en zona de riesgo han sido en varias administraciones municipales objeto de traslados, a barrios distantes en los límites sur de la ciudad. Y en esos procesos se ha presentado un reciclaje, de modo que vuelven al sitio original los mismos moradores, los familiares y conocidos, u otros pobladores.
Arquitectos como Santander Beleño han propuesto la buena idea de que en los futuros procesos se haga esa reubicación en viviendas en modernos edificios construidos en barrios próximos al centro como La Garita o El Carmen, para que el hábitat no se altere y se aprovechen los beneficios de su cercanía central.
Ahora en esa margen derecha se proyectan urbanizaciones de casas de alto estrato que habrían sido permitidas por las normas urbanas; o lo serían en el futuro. Pero los vallenatos sabemos que esa hondonada del río constituye su cauce natural y su cota de inundación en periodos de invierno. Y debería precisarse si están, como es lógico, dentro de zonas de protección ambiental previstas en el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, aprobado por el municipio en el 2015.





