Desde hace más de dos décadas se escucha hablar del Comité Intergremial del Cesar como una necesidad para unificar fuerzas entre todos los sectores productivos, académicos, empresariales y comerciales de este territorio. No obstante, esa unidad esperada no se ha logrado consolidar en un ciento por ciento en nuestra región.
Son diversas las dificultades que impiden una verdadera fuerza gremial en este departamento: unas de carácter presupuestal, otras propias de las dinámicas internas de cada sector, además de las incidencias políticas y, quizás, la principal, la ausencia de una voluntad decidida para actuar.
“No es fácil poner de acuerdo a todos los representantes de cada sector sobre un tema común”, resume Hernán Felipe Araújo Ariza, gerente de Camacol y presidente del Comité Intergremial, al describir la situación en el Cesar.
El Comité Intergremial del Cesar está integrado por Camacol, Fenalce, Fedecacao, Fedecafé, Fedepalma, Fedegán, Fedearroz, Fenalco, Fendipetróleo, Cotelco, Asominería, Acodrés y la Cámara de Comercio de Valledupar, que no es un gremio, pero hace parte del proceso. Este martes, durante una reunión del Comité Universidad Empresa Estado (CUEE), se abordó la posible vinculación de dos nuevos miembros: Fenadi y Acopi.
Como se puede ver, son diversos los sectores productivos congregados en el Comité Intergremial, y eso constituye una verdadera fuerza laboral que, bien articulada y unida, podría jalonar grandes procesos para impulsar la economía local y regional.
Urge un enlace, bien sea de carácter institucional o privado, que haga posible la articulación entre cada sector, permita la definición de una agenda común y garantice su cumplimiento de forma planificada. Todo podría comenzar por algo tan sencillo como el compromiso de cada sector para asistir a las convocatorias.
Por el momento, del Intergremial del Cesar solo se escuchan esporádicos pronunciamientos sobre un tema coyuntural, cuando lo que se requiere son acciones de alta envergadura con propuestas y proyectos que puedan materializar logros de gran significancia.
No se conoce una agenda de trabajo ni la labor que cumplen los delegados del Intergremial en entidades como la Universidad Popular del Cesar, el Consejo Departamental de Planeación y otras instancias.
Es evidente la falta de unidad de criterios entre los distintos sectores del Intergremial en algunos temas puntuales. Un ejemplo fue la construcción de la avenida Simón Bolívar, donde el Comité programó una cosa y Fenalco otra distinta en cuanto a la socialización de los aspectos que debían tenerse en cuenta para minimizar los traumas del proyecto. Ese caso refleja la falta de articulación interna.
Es necesario elevar el perfil del Comité Intergremial, tal como sucede en departamentos como Atlántico y Bolívar, donde cuentan con oficina propia, presupuesto, y una figura gerencial con todas las prestaciones laborales. También se requiere definir compromisos a corto, mediano y largo plazo, así como vincular de forma activa a entidades oficiales como la Gobernación del Cesar, la Alcaldía de Valledupar y las administraciones municipales.
Pero la inactividad no es exclusiva del Comité Intergremial. El Consejo Departamental de Competitividad tampoco cumple con una agenda rigurosa. Nadie lo convoca y tampoco hay quien lo haga convocar. Debería reunirse al menos cuatro veces al año, pero en lo corrido de 2025 aún no ha sesionado.
Así es muy difícil avanzar. Es hora de encarar las fortalezas y debilidades de nuestros sectores productivos y encauzarlas por la ruta del progreso.






