No siempre hemos coincidido, pero esta vez estamos de acuerdo con José Félix Lafaurie, el presidente de Fedegán, en sus objeciones públicas a la proyectada reglamentación vía decretos que han estado en consulta para los correspondientes comentarios, en relación al papel y defensa de los campesinos.
Oportunidad de controvertir o sugerir cambios que, valga mencionarlo, es una buena práctica del gobierno, en este caso del Ministerio de Agricultura, que lamentablemente en otras materias no se ha aplicado. Solo para recordar cuando el Ministerio del Medio Ambiente extendió, sin consultarles a estos, el Parque Natural Sierra Nevada, afectándolos al prohibirles la actividad agropecuaria. La misma decisión que ha pretendido menoscabarle a Valledupar la posibilidad de tener un embalse para, entre otros propósitos, regar nuevas tierras para producir alimentos.
Si nadie se opone a la reforma agraria, y vienen acordándose compraventas y titulaciones a campesinos, ¿para qué llamar a defenderla? Si la reforma agraria es integral (más allá de la tierra, incluye el apoyo en asistencia técnica, bienes públicos como carreteras, puestos de salud, conectividad digital, seguridad) y esa condición es de competencia y de responsabilidad del Estado, para qué crear ‘ruido’ innecesario.





