A raíz de los movimientos políticos que se están dando en Latinoamérica, como en Chile ayer, que responden al vaivén del péndulo, y a la alternancia de la contradicción gobierno-oposición, se ha manifestado que en Colombia se podría estar madurando un cambio porque la crisis de credibilidad de la política, de los políticos, de las instituciones y de los gobiernos (que es una evidente tendencia internacional, agravada por la pandemia) se ha venido profundizando por el alto grado de corrupción. Según las encuestas, el primer mal.
Se piensa que las opciones de la oposición cobran fuerza. A pesar de algunos importantes logros del Gobierno nacional, es tal el descontento que en el escenario nacional ya se perfila la irrupción del ansia popular de darle un vuelco al actual estado de cosas.
La pregunta que se viene soslayando es si esa ola de insatisfacción y cambio arrastrará los tentáculos del poder regional y si se expresará en las elecciones al Congreso que se realizarán el 13 de marzo del 2022.





