La historia de la periodista vallenata en Turquía, María Camila Rincón Ortega, publicada recientemente en EL PILÓN, nos puso a pensar en los múltiples casos de jóvenes que salen de Valledupar y que ahora exhalan oportunidades en otras ciudades, en especial en Bogotá, lo mismo que por fuera del país.
Son cientos de jóvenes profesionales de distintas áreas y también de diversas modalidades técnicas que lograron escalar y posicionarse bien en el mercado laboral distinto a Valledupar, algunos ocupando cargos de altas dignidades y mostrando un perfil de gran liderazgo. Otros también como empresarios alcanzando un significativo nivel económico.
El tema ha estado en boga en algunas tertulias en las que vallenatos inquietos por los asuntos de ciudad han puesto a consideración de todos algunas ideas o propuestas para mirar la forma de capitalizar para Valledupar las virtudes de esos jóvenes nuestros que se encuentran por fuera. “Qué bueno sería que ellos se vincularan con una actividad específica de apoyo, formación o, incluso, los que tienen mejor nivel económico en inversión en capital humano o físico, generando empleo en Valledupar y su entorno”, se escuchó decir.





