En medio de tantas controversias de la TV política y el gobierno es evidente que si algún perfil ha querido representar el Presidente de la República Gustavo Petro es el ambiental. Parece que en buena parte sus ideales revolucionarios en el ámbito local forzosamente se moderan, ante la realidad de evitar una recesión fuerte de la economía, la crisis de seguridad y el enredo de los procesos de negociación de paz. Extiende la mano al sector privado para invitarlo a reactivar el tren de la economía, aunque no suele pasar el tiempo sin que les mande sus ‘sablazos’. Es un periodo en que requiere de los empresarios ricos, policías y militares, del Congreso y de las Cortes, para asegurar la mejor gobernabilidad, en circunstancias en que el favor popular suele ser esquivo.
Sus reformas, de llegar a aprobarse, coincidirán con la mitad del gobierno y si es la de la salud son tales los cambios que se le irá la otra mitad en su implementación, con una transición que podrá ser traumática y por lo cual expertos aducen que esa reforma, ya que es cambiando el rol de las EPS, dándoles una buena comisión sin asumir el ‘aseguramiento’, y generando ambigüedades y dispersión de responsabilidades, además de los costos fiscales tan altos, era innecesaria.
El diario económico Portafolio en la edición de hoy lunes señala que connotados exministros propios y de sus antecesores han encontrado fallas notorias en la Administración Petro. Son José Manuel Restrepo, actual rector de la Universidad Escuela de Ingeniería, EIA; Alejandro Gaviria, ex de las carteras de salud y educación; Cecilia López Montaño, de Agricultura; Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda; Juan Carlos Echeverry, también de Hacienda y expresidente de Ecopetrol – que escribió un reciente buen libro sobre la petrolera; y Juan Camilo Restrepo, exministro de Hacienda y Agricultura y exnegociador con el ELN en el gobierno Santos.





