Por enésima vez no podemos quedarnos callados ante la zozobra de la gran mayoría de los habitantes del Cesar, La Guajira y de los demás entornos regionales que les toca convivir en el medio del fuego cruzado de las bandas o grupos armados ilegales que se disputan el control de esta parte del país.
Cuando ya se creía que el conflicto armado había terminado en nuestra región, o por lo menos estaba un poco bajo control, nuevamente se registran hechos que hacen pensar que la violencia nunca se había ido, que los grupos armados siempre han estado ahí, sus actuaciones así lo demuestran.
Desde unos meses para acá ya son reiteradas las manifestaciones de la violencia de uno u otro bando criminal en esta parte del país, pero la situación más crítica es la que se viene presentando por estos días en el municipio de Agustín Codazzi, donde, según lo denunció la Defensoría del Pueblo, “a los barrios que están a las afueras de la cabecera municipal están llegando integrantes de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC-Clan del Golfo), uniformados y con fusiles, para reclutar jóvenes y también a perseguir a otros en las mal llamadas limpiezas sociales”.





