El hecho ocurrido en Bogotá en el centro comercial Santafé, donde fue asesinada Claudia Giovanna Rodríguez en un acto claro de violencia de género, deja otra vez en evidencia la fragilidad institucional para atender los casos de violencia contra las mujeres, que aún siguen desestimándose por parte de las instituciones y autoridades que deben garantizar la integridad y vida de las mujeres que sufren esta situación.
La nueva víctima pidió que la ayudaran, le notificó a la justicia que su vida corría peligro, pero ni así hicieron nada para salvarla. El caso de Claudia Giovanna es el mismo que viven otras mujeres en Colombia cuyas voces no tienen eco entre la institucionalidad porque siguen creyendo “que en pelea de marido y mujer nadie se debe meter”.
La deuda social con las mujeres en Colombia ha crecido. No ha sido capaz el Estado de meter en cintura a más de 50 instituciones y entidades para que cumplan la ruta de atención a una mujer violentada. Por eso la cifra de mujeres asesinadas (feminicidio) por su condición de género va en aumento.





