Nadie se salva. Es evidente la poca importancia que, desde su creación, se le ha dado a la figura de las Juntas Administradoras Locales, JAL, una herramienta legal y democrática que está contemplada como el puente más directo entre gobernantes y comunidad, pero hasta la fecha estas no han funcionado como deberían.
Las fallas comienzan desde el mismo proceso de elección popular de los ediles que deben conformar las JAL de cada comuna o corregimiento. Decimos fallas en alusión a esa famosa frase de nuestro nobel Gabriel García Márquez, quien acertadamente afirmó: “lo que no se comunica no existe”, la cual se le puede aplicar a la gran mayoría de los candidatos que no promocionan sus nombres y mucho menos esas elecciones.
A pesar de su enorme importancia, por lo menos en teoría, las JAL es un tema bastante desconocido por gran parte de la comunidad, en eso somos responsables todos, desde la misma Registraduría Nacional hasta el ciudadano común, allí estamentos inmersos todos: candidatos, entidades, medios de comunicación, periodistas, autoridades gubernamentales, jefes políticos, líderes cívicos o comunitarios, instituciones educativas, organizaciones veedoras, en fin, la lista es larga.





