El columnista Francisco Cajiao este 14 de febrero (El Tiempo) puso el anillo en el dedo. ¿Qué escribió?:
“Las últimas pruebas del Icfes mostraron que las brechas entre la educación privada y la pública, así como entre la urbana y la rural, aumentaron después de la pandemia. El Dane, en la encuesta de pobreza multidimensional, precisó el indicador de “inasistencia escolar”, para captar el daño ocasionado por la no presencialidad, ya que la simple formalidad de la matrícula no asegura que se esté recibiendo buena educación.
Aunque la intención del Dane era cuantificar el daño causado por la pandemia, también se constata el impacto de lo que viene ocurriendo históricamente en el país. Los niños más pobres y de las regiones más alejadas matriculados en la educación pública asisten mucho menos tiempo a la escuela que quienes pueden asistir a la educación privada y que quienes tienen acceso a otras opciones propias de núcleos urbanos.





