EDITORIAL

La persistencia de puntos débiles como ciudad

Circulan voces que advierten la posibilidad de iniciar un proceso de liquidación del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Valledupar debido a la crisis presupuestal y estructural que enfrenta esta entidad.

La persistencia de puntos débiles como ciudad

La persistencia de puntos débiles como ciudad

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Circulan voces que advierten la posibilidad de iniciar un proceso de liquidación del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Valledupar debido a la crisis presupuestal y estructural que enfrenta esta entidad.

El tema es crítico, al punto que, para este martes 5 de agosto, a partir de las 8 a. m. está convocada una mesa de trabajo con la dirección territorial en el Cesar del Ministerio del Trabajo, Alcaldía de Valledupar y con representantes de entidades de control, para analizar el asunto.

Esta situación que enfrenta el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Valledupar inevitablemente nos remite a ese escenario de crisis en el que se encuentran varias entidades de esta capital y que por décadas no se ha podido superar, lo cual pone en deuda a la ciudad frente a los procesos de proyección a los que está obligada.

Son puntos débiles de Valledupar como ciudad en proyección, los cuales están representados en sectoriales en crisis tanto municipal como departamental, entre ellas Emdupar, Secretaría de Tránsito de Valledupar, Interaseo, Idreec, CDT Ganadero, Idecesar, SIVA y muchos sistemas como los rellenos sanitarios, lagunas de oxidación, “terminalitos ilegales”, ocupación del espacio público, invasiones urbanas. Es una lista considerable.

Unas más graves que otras, pero el tema de entidades en crisis ha superado en el tiempo a varios periodos gubernamentales de Valledupar y el departamento del Cesar. Lo del Cuerpo de Bomberos son más de dos décadas hablando de lo mismo y de la persistencia del problema sin solución definitiva a la vista.

Todos hablan de problemas estructurales que se han convertido en una deuda histórica con el desarrollo de Valledupar, no obstante, los avances son mínimos, la pregunta es: ¿hasta cuándo Valledupar va a seguir atrapada en su propio letargo?

El Cuerpo de Bomberos Voluntarios es una institución clave para la seguridad y el bienestar de la población, pero que sobrevive con precariedad, sin la dotación adecuada, con infraestructura obsoleta y en ocasiones, sin siquiera combustible suficiente para atender emergencias. Una ciudad que aspira a crecer no puede dejar desprotegida a su población ante incendios o desastres naturales.

En el ámbito de servicios públicos ni qué decir de Emdupar. La movilidad urbana también se encuentra al borde del colapso. El organismo de tránsito parece más enfocado en la imposición de comparendos que en la planeación y el ordenamiento vial. Las vías, muchas de ellas convertidas en trampas de huecos, son reflejo de una malla vial desatendida y mal intervenida. Esperemos que el paquete de obras iniciado este año 2025 por la administración del alcalde Ernesto Orozco puedan ayudar a corregir esa falencia de ciudad.

También tenemos que mencionar el fenómeno de las invasiones ante la ausencia de políticas de vivienda digna y planificación territorial, al tiempo que el espacio público se encuentra secuestrado por el desorden, la informalidad y la falta de control.

La red hospitalaria es otro punto crítico. Muchos centros de salud operan en condiciones precarias, sin insumos, con personal mal remunerado y una atención deficiente, especialmente en zonas rurales. La población de los corregimientos sigue a la espera de un mejor servicio en salud, educación, infraestructura y agua potable.

Es hora de comenzar a cortar esos ciclos indefinidos de problemas de ciudad que le restan competitividad a Valledupar, hay que preparar a nuestra capital para el futuro que su gente, con esfuerzo y esperanza, nunca ha dejado de soñar. A eso hay que apuntarle con mucho empeño.

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