Nos referimos ayer al gran impacto de una institución como el SENA en el proceso de formación para el trabajo. Esa contribución medular es en la categoría de técnicos y tecnólogos, y es gratuita.
Hoy queremos mencionar un fenómeno que sucede con la educación no convencional, gracias a la digitalización, la que está revolucionando la banca tradicional, los periódicos impresos, los cines, la manufactura, el mercadeo y muchas áreas de negocios y actividades sociales. No podía ser ajena la educación.
Las experimentadas universidades se han venido ajustando a ella, cuando el proceso de comunicaciones y estudios vía internet se acentuó con la no presencialidad forzada por el confinamiento de la pandemia del coronavirus. El SENA también es objeto del desafío de nuevos agentes competidores.





